Las chispas políticas saltaron por todos lados, reflejando la tensión en los partidos ante la temporada electoral. En Torreón se dio un tiro el presidente nacional del PAN, Marko Cortés, con el alcalde Román Alberto Cepeda, porque Marko tuvo la ocurrencia de pararse en la ciudad, quién sabe a qué, pero dio unas declaraciones provocadoras, en las que expresó confianza de que al PAN le va a ir muy bien en la elección municipal, donde van con candidato propio, y defendió el rompimiento de la alianza con el PRI.
Por supuesto que eso le picó la cresta a Cepeda González, que calificó de “pendejadas” las declaraciones del panista y recordó que su Administración tiene procesos penales abiertos contra exfuncionarios del pasado Ayuntamiento, que encabezaba el PAN. En medio de todo esto quedaron trenzados los panistas locales, que gracias a las decisiones de Cortés Mendoza deben hacer campaña con el PRI en la elección federal y contra el PRI en la municipal.
El otro lugar, donde salieron chispas fue en Morena, concretamente en la bancada de ese partido en el Congreso local, con la iniciativa del diputado Alberto Hurtado, para establecer la pena de muerte a violadores y pederastas. El legislador guinda dejó de lado aspectos legales, como que Coahuila no puede tomar esa medida porque va contra la Constitución y aspectos prácticos como las deficiencias del sistema de justicia, que podrían mandar a inocentes al cadalso, pero sobre todo ignoró el hecho de que esa propuesta contraviene el ideario de Morena. Así que su colega diputado Antonio Attolini, salió a deslindarse de la propuesta, pero lo hizo de una manera peculiar.
Las hormigas notaron que, en su comunicado, Toño dijo que hablaba no como diputado o militante de Morena, sino como coordinador de la campaña de Claudia, para que luego no vayan a andar embarrando a la candidata presidencial con una propuesta que, por más impactante que parezca, es bastante extrema y sin posibilidades de realizarse.
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