¡En México solo los sordos tienen derecho a la libertad de expresión! De su libro Breve Diccionario Humorístico:
Era señera su figura, siempre al frente y al lado izquierdo de la orquesta de Lorenzo Hernández. Alto (para la mayoría del grupo), piel blanca, de mirada candorosa y sonrisa pronta; el primer ejecutante de una guitarra eléctrica en una orquesta en Saltillo, y tal vez en el norte del país.
Cipriano Pérez Olivares fue el mayor de cuatro hermanos. Contrajo matrimonio con María del Socorro Solís Rosales, con quien procreó dos hijos: Ramona y José del Carmen.
Estudió hasta el tercer año en la Escuela Rural Federal de La Libertad, y ante lo difícil de las vías de comunicación terrestre hacia Saltillo, y aunado a su pobreza, no pudo concluir la instrucción primaria.
Muy joven se inicia como campesino al lado de su abuelo y luego como trabajador de una fábrica textil en La Aurora, en aquel entonces comunidad semiurbana del municipio de Saltillo. Ahí comenzó a interesarse por la música.
Con sus ahorros “Piano” compró su primera guitarra. Su tío Vito Olivares le enseñó los primeros conocimientos. Cipriano Pérez Olivares formó corales y grupos musicales. Además un trío de cancioneros con unos primos. Llegó su consagración como músico en la orquesta de Lorenzo Hernández Flores, también de La Aurora. Escribió un libro de humorismo y practicaba la pintura.
Además de excelente ejecutante de la guitarra, Cipriano Pérez Olivares poseía el don de la ocurrencia y nos dejó para la posteridad su Breve Diccionario Humorístico, un documento que contiene la sal y pimienta del mexicano, del cual extraigo algunos de sus chascarrillos que solía contar y que luego documentó en un importante volumen.
“Seguro Social, lo más inseguro, menos social”. “Ingenuos: los que creen en el sufragio efectivo”. “El que tenga perro que lo amarre, y el que no, no”. “No tiene la culpa el indio, sino quien lo hizo tan feo”. “Anuncio en un restaurante: Sanitarios para Damas: muchachos con melena, Sanitarios para Caballeros: muchachas con pantalones”. “El departamento de Tránsito solicita prospectos idóneos, requisito: magnífica dentadura (no postiza). Chimuelos ¡Absténganse!”. “Anuncio en un diario: Por decisión de la autoridad se suspenden las fiestas del Día de la Madre… ¡y todo mundo se lamentó!”, “Democracia transparente: La negra noche tendió su manto”. “Navidad: Algo muy hermoso, que los bárbaros confunden con la vanidad y el consumismo”.
Dejó para la posteridad hermosos cuadros pictóricos, pues fue un aficionado, practicó este arte, además recorrió con su guitarra algunos países de Centro y Sudamérica, nada más por puro gusto, como solía decir este simpático saltillense.
En algunos discos con una selección de melodías, muy bien interpretadas, está plasmado su arte.
Como guitarrista, Cipriano Pérez Olivares formó parte de la inolvidable orquesta de su coetáneo Lorenzo Hernández, que cubrió una importante época de Saltillo e hizo bailar a millares de personas.
Esto me lleva a recordar una frase que acuñó Asís Talamás, heredero de la zapatería La Valenciana: ¡Bailar es un deporte magnífico, si se hace con un par de calzado de la Valenciana!
Carpiano Pérez solía decir que en México ¡solo los sordos tienen derecho a la libertad de expresión!
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