Dejó un rastro ejemplar a su paso por esta vida
Aquellos locutores de antaño hacían vibrar las bocinas de cartón de los radios antiguos con sus voces tan varoniles, tan naturales, y ejemplos hay muchos. Hoy voy a citar a unos cuantos, Emilio Hernández, Alfonso Flores Aguirre, Jorge Ruiz Schubert, Rodolfo Horta, entre otros.
De ese estilo tan real era aquel famoso locutor, beisbolista, cantante, empleado bancario y poeta, Clemente Bárcenas Hernández. Traía desde niño el gusanillo del canto y fue su abuela quien lo impulsó, llevándolo a los programas de aficionados en las escasas radioemisoras de Saltillo que fueron forjadoras de talentos.
Siendo un jovenzuelo se convirtió en una de las primeras voces del famoso Son Yumurí, la primera sonora profesional que tuvo la capital coahuilense.
Inquieto como era, lo llevó a incursionar y a competir con los grandes a la Ciudad de México, donde logró ser uno de los cantantes de la Orquesta de Luis Arcaraz, pero su máximo triunfo lo lograría abriendo la caravana del barítono Luis Pérez Meza, cantante de música popular con quien recorrió toda la República mexicana. Bárcenas era presentador de los artistas de la gran caravana y quien abría el espectáculo con su inimitable voz de crooner de tesitura del barítono, pero de cantar suave y murmurante, sin proyectar mucho la voz.
Regresa a Saltillo ya con licencia de locutor categoría “A” la máxima para un comunicador y obtiene su primer contrato en la XESJ, luego se va un tiempo a la XEDE y regresa a la SJ, donde forma parte de aquel maravilloso cuadro de las primeras voces de la radio: Sarmiento, Contreras, Ruiz Schubert, el Compadre Medina y Flores Aguirre (Alfonso).
Pero habría de destacar como poeta y queda para la posteridad una de sus muchas composiciones, Sol Tempranero, a ritmo de vals peruano, que fue un éxito del Trío Mayab, con música de José Antonio Medrano. Dueño de una gran ortografía y una voz sonora, audiblemente muy aceptada, fue mi maestro en la redacción y en la locución, pero jamás lo pude superar, humildemente lo reconozco.
La de Bárcenas Hernández fue una vida plena llena de satisfacciones. Fue la voz de varias orquestas locales que imitaban a las grandes bandas norteamericanas, como las de Tapia R., de Yeverino y de Lorenzo Hernández, que utilizaba cantantes tanto masculinos como femeninos. En el caso concreto de Socorrito Brondo e Irene Treviño, y los masculinos, pues hay varios nombres, entre ellos Clemente, quien tuvo sus éxitos con la caravana de Luis Pérez Meza, el trovador del campo, donde no solo abría el espectáculo cantando, sino que era el anunciador oficial y de ahí se proyectó como uno de los locutores de mayor presencia en la radio saltillense. Y siguió cantando para deleite de muchos de nosotros de su tiempo.
¡En el juego de mi antojo me gustó para perder el corazoncito rojo de una boca de mujer!
Una breve muestra de los poemas hechos canciones de antaño: “As de corazones rojos”. Autor: Luis Arcaraz.
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