El Consejo Nacional del INE anunció al fin el calendario oficial de las campañas por la gubernatura de Coahuila: comenzarán a partir del 2 de abril del próximo año y terminarán 60 días después, el 31 de mayo.
El INE quizá no lo sepa, pero las campañas arrancaron desde hace meses.
Para el ciudadano de a pie es evidente. Un mínimo vistazo a las calles, los medios o las redes sociales dan cuenta de una verdad incontrovertible: la batalla por la sucesión del escritorio de Miguel Ángel Riquelme se desató hace meses.
El encumbramiento de Manolo Jiménez como secretario de Inclusión y Desarrollo Social de Coahuila el 1 de enero no sólo anunció por dónde soplarán los aires del priismo; también aceleró el proceso y presionó fuertemente a los aspirantes de Morena a la Gubernatura.
Al despliegue de recursos y reflectores sobre Jiménez, una nueva cara irrumpió en escena: Ricardo Mejía Berdeja, subsecretario de Seguridad Pública de la Secretaría Federal de Seguridad y Protección Ciudadana.
Desde principios de año, Mejía comenzó a caminar literalmente por todo el estado con la mano levantada asumiéndose como el candidato del presidente López Obrador.
El poco conocimiento de su persona en los nuevos electores, su alejamiento del estado y sus afanes de ganar terreno en la carrera, lo han llevado a sobrerreacionar en estos meses: encabeza mitines, lanza videos, organiza giras, hace caravanas y preside actos partidistas.
Su arribo a la contienda, llevó a otros aspirantes de Morena a acelerar el paso sin miramientos. El INE no lo sabe, o no quiere saberlo, pero las campañas están en marcha.
De la nada, por todos lados brotaron espectaculares de Mejía Berdeja y Luis Fernando Salazar y, bajo el pretexto de su informe anual de actividades como senador, también de Armando Guadiana Tijerina.
Todos saltaron a la palestra.
Sonrisa impresionante en la foto, algunos anuncios de Mejía no dejan duda de sus compromisos de campaña: “Cero impunidad con quien haya desfalcado a Coahuila”. Ya maneja varios slogans propagandísticos: “¡Ya llegó!
¡Ya está aquí el que va!”.
Su branding, faltaba más, es obra de profesionales: RMB. Tipografía en bold (que se note el peso) con la M estilizada (señal inequívoca de marca electoral) y con un “angulito” bicolor rojo y guinda encima de la M.
En uno de sus muchos videos, Mejía aparece rodeado de simpatizantes. Su voz montada sobre una música dramática dicta una sentencia: “Estamos llamados a construir la nueva historia de Coahuila”.
Un día sí y otro también, Mejía produce videos con mensajes políticos y electorales, condena al “moreirato” y se asume como un salvador.
Y si el priista Manolo estira la liga de sus responsabilidades oficiales para promoverse, Salazar se escuda en una publicación de El Soberano, un fantasmal portal digital, para publicitarse en la vía pública con espectaculares: “Luis Fernando, Opositor a la Corrupción”.
Una empresa “pantalla”, El Soberano parece ser el vehículo de no pocos precandidatos y políticos de Morena para publicitarse a sus anchas; una cueva propagandística de militantes distinguidos. Sus portadas son un pretexto inmejorable para la publicidad.
Si el INE llegara a preguntarle a Salazar por sus espectaculares, con la mano en la cintura podría decir: “Pregúntele a El Soberano”.
Soberana campaña… anticipada e impune.
La portada del 28 de mayo del 2021 de El Soberano parecería una broma: la imagen del presidente López Obrador sostiene una jeringa en un fotoarte donde aparecen en miniatura, bajo su cuello, soldados, tanques de guerra, maquinaria pesada, refinerías, chimeneas humeantes y un anuncio de Pemex. Es la grandeza, según Morena. El encabezado culmina el cuadro: “Patria y Dignidad, el Gran Caudillo”.
Y no es broma.
Con el apoyo de El Soberano, Luis Fernando aspira también a ser un gran caudillo.
¿Quién controla esa propaganda? ¿De dónde sale el dinero para pagar espectaculares y mitines? ¿Quién o cómo financian esos anuncios?
¿Legalidad? ¿Mesura? Por favor. Partidos y aspirantes se preparan para dar la batalla en las urnas, pero también en órganos y tribunales electorales. Para eso hay litigantes. Lo importante es llegar a la Gubernatura. Que los equipos jurídicos de los partidos y los abogados de los “pre-precandidatos” hagan su chamba.
La lucha por el poder estatal se pinta ya como lo que será: una batalla encarnizada. Hay mucho en juego y el litigio postelectoral será un rasgo característico de los comicios. Al final, el INE se dará cuenta de que los actos de de campaña comenzaron mucho antes de los tiempos oficiales.
Ni las campañas por la Gubernatura iniciarán el próximo 2 de abril —arrancaron desde principios de este año—, ni la elección terminará el 4 de junio, día de la jornada electoral. Vendrán, sin duda, los litigios con las consabidas acusaciones mutuas de atraco y agandalle. Todos tirarán la primera piedra.
La ética política y la legalidad pueden esperar. La Gubernatura, no. Maquiavelo está más vivo que nunca: el fin justifica los medios.
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