Una vez más Coahuila resistió tierra adentro el embate del centralismo, aquél que ve a los estados como territorios de conquista -no como entidades autónomas que forman parte de una Federación- y busca despersonalizarlos al unificarlos en función de un régimen político único.
Un millón 515 mil ciudadanos coahuilenses, que representan el 64.5% de la lista nominal (a nivel nacional fue 59.5% la participación) acudió a las casillas el domingo pasado y plasmó su opinión acerca del estado actual de las cosas.
Si en 2018 (el único antecedente que tenemos para comparar la votación de Ayuntamientos celebrada antier) el hegemónico PRI ganó 18 de 38 municipios, en esta ocasión fueron 30 de 38. Pasó de un 47 al 79%. En términos de población, de gobernar.
Hace seis años, fecha en que concurrió por primera vez la elección presidencial con la de alcaldías para empatar procesos y reducir los años electorales (no necesariamente economizar costos), el PRI perdió Piedras Negras, Monclova, Torreón y Ciudad Acuña; hoy sólo la frontera con Eagle Pass quedó fuera de su alcance, entre los municipios de mayor población, pero además recuperó medianos en poder de Morena, como Frontera y Múzquiz, y de un tercer bloque, como San Juan de Sabinas y Castaños.
Los ciudadanos extendieron un teflón contra el populismo de púlpito y chequera. Aquél que transformó la administración pública en un cajero automático, y que se hace del control de la opinión pública mediante conferencias de prensa matutinas (de alguna forma se les tiene que llamar a los mentideros), monólogos para confundir, cooptar espacios en la agenda, tergiversar, atacar, imponer una narrativa y hasta un lenguaje. Llenar de información basura telediarios e inundar las redes sociales con propaganda y desinformación al unísono de un guión preestablecido.
El resultado significa, por principio de cuentas, una derrota política para el PAN de Marko Cortés, quien en un gesto poco inteligente para su causa, dinamitó en enero la alianza que se había formalizado entre PAN y PRI local en 2023 con la publicación de un “convenio” (que fue la comidilla de los tres debates presidenciales, por cierto) como “prueba documental” de que le sería otorgada la candidatura de Torreón al año siguiente de la Gubernatura de Coahuila. Una repartición del botín.
No sólo condenó con sus acciones al ostracismo al PAN Coahuila (pues además impidió al Comité Estatal coaligarse), sino, como se dijo aquí desde un inicio: “la ironía es que iba por lana (Torreón) y saldrá trasquilado (sin Monclova)”. Y así sucedió.
De hecho el PAN pasó de 81 mil 526 votos estatales en 2023, de por sí una pobrísima cantidad, a 65 mil 793 en 2024. Cayó a su mínimo histórico. En 2018, para contrastar con un proceso prácticamente similar, había conseguido 363 mil 418. Casi 300 mil menos en seis años. Además de la reelección en Monclova, también perdió la propia en General Cepeda.
Otra factura por cobrar se presentó en la Región Centro. Al verdugo que provocó el quiebre de AHMSA y por consecuencia la crisis económica regional, autodenominado cuarta transformación, le fueron arrebatados los municipios de Frontera, Castaños, Abasolo y Escobedo por la coalición PRI-UDC-PRD.
En la Región Carbonífera sucedió algo similar: los municipios de Múzquiz y San Juan de Sabinas, sin recursos federales del Fondo Minero y sin dispersión de recursos de CFE gracias al monopolio del carbón que entregó desde 2021 a “La Floriza” (los hermanos Flores Guerra), le cerraron la puerta a la reelección de sus presidentes municipales en ambos casos. Otro minero, Juárez, hizo lo propio al rechazar la reelección de su edil panista.
Llegados a este último punto, justo es señalar un fenómeno que se presenta en la tierra de Francisco I. Madero: en términos generales el ciudadano coahuilense aborrece la reelección. Situación aparte son los municipios con más de 100 mil habitantes, donde la ventaja presupuestal y competitiva (campaña sin separarse del cargo) provoca sea difícil arrebatarles el poder a los alcaldes en funciones. Torreón, Matamoros y Ciudad Acuña (donde la coalición PRI-UDC-PRD ganó 3 a 1) son ejemplos de ello, y Piedras Negras la excepción a la regla por segunda vez (la primera ocurrió en 2018, donde tampoco se consumó un segundo periodo consecutivo coincidentemente).
Las fallidas aspirantes de Morena para competir en una elección estatal, en este caso al Senado por Coahuila, Tania Flores Guerra y Claudia Garza del Toro, igualmente fueron vencidas en los municipios donde recalaron para competir. Shamir Fernández, hasta entonces invicto en su historial, perdió Torreón y rompió el estereotipo de que Morena sólo gana en el norte del país con un expriista tránsfuga. Roberto Piña y “Mayito” López, además de Mario Dávila, incluso quedaron en tercer lugar. Los primeros dos gracias al PT, quien fungió como ariete para desfondar la preferencia de Morena pese a participar por separado sólo en cinco municipios de Coahuila. Inclusive ganó uno de ellos: Zaragoza.
Así, por segunda elección consecutiva, Mejía Berdeja se apunta otra victoria pírrica personal, al dividir con sus acciones la oposición local.
Luego de ganar Morena municipios medianos como Matamoros y Francisco I. Madero en 2018 (administración que no ha perdido a la fecha, constituyéndose como su bastión simbólico estatal), o Múzquiz y Frontera en 2021, en 2024 repite como hace seis años victoria en un grande de Coahuila, Piedras Negras. Los ojos de la entidad, por tanto, estarán puestos en el desempeño de Jacobo Rodríguez.
Cortita y al pie
Finalmente Saltillo, donde Movimiento Ciudadano se convirtió en tercera fuerza -es un decir, pues más allá de las estadísticas no existe- gracias al arrastre de Mitchel Márquez, quien obtuvo casi el 10% de la votación.
Reiteradamente se ha venido advirtiendo aquí: la capital hace tiempo ya no es la misma. La intensiva migración de sureños en los últimos cinco años, instalados en su mayoría al sur de la ciudad y documentados aquí en diversas ocasiones a propósito del turismo electoral como fenómeno, explica en parte por qué Morena dobló su preferencia, al pasar de 72 mil votos obtenidos en 2018, a 142 mil en 2024 sin ningún tipo de trabajo político. No es el único factor a considerar, sin embargo existe una correlación importante con que su feudo esté, precisamente, al sur de Saltillo.
La última y nos vamos
Por lo demás, Coahuila resistió el vendaval. En la misma semana se presentó el Plan Estatal de Desarrollo y los resultados municipales le acompañaron. Para efectos prácticos ayer inició el sexenio y en la disyuntiva colaboración o conflicto, planteada en este mismo espacio el martes de la semana pasada, triunfó en las urnas el primero.
No todo es polarización.
P.D. Próximo jueves el análisis de la elección federal en el estado.
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