Antes que nada, permítanme los lectores explicar las razones por las cuales intitulo de esta manera la presente columna.
En México, la frase ponerse “al tiro” significa estar alerta, concentrarse, despabilarse, actuar con rapidez y eficiencia mejorando el rendimiento para enfrentar un problema, circunstancias difíciles y extremas, o llevar a cabo un evento o actividad, con magníficos resultados.
La palabra magnífico se compone de las raíces latinas, “Magnus”, que significa “Grande”; “Facere”, que indica “Hacer” que se une al sufijo “Ico”, que vincula a las dos raíces anteriores, dando como resultado, que la palabra latina “Magnificus”, significa “el que hace grandes cosas” o “grande en hechos y sentimientos”, y Coahuila es así, y está “al tiro”.
En el lapso de tres días, del jueves 10 de septiembre al sábado 12 del presente mes, fui testigo de dos magníficos eventos.
El primero de ellos, el jueves 10, la capital coahuilense, Saltillo, tuvo el honor de ser la sede de la Final de Copa del Mundo de Tiro con Arco, que reunió a 32 arqueros de 17 diferentes países, poniendo una vez más a nuestro estado en la mira internacional.
Agradezco a mi estimado hermano y compañero, Josué Gabino, de la Secretaría de Turismo, el haberme invitado a presenciar este evento que brilló mucho más allá de mis expectativas.
El Palacio de Gobierno y la Plaza de Armas se transformaron en un magno escenario teatral, en el que los competidores desfilaron al ser mencionados uno a uno por su nombre y país de origen, saliendo por la puerta del Palacio, majestuosamente adornado en su parte superior con un gigantesco escudo nacional formado por brillantes luces, e imponentes pendones con los colores patrios.
El cierre de la inauguración no se realizó con broche de oro, sino de diamantes, ya que el mencionado escenario, a través de efectos especiales de luces en movimiento proyectadas sobre una cortina de humo, inesperadamente se convirtió en una pantalla en la que se solidificaron los diferentes haces de colores que rasgaban el espacio antes vacío.
Inesperadamente también, una multitud de drones luminosos formaron diversas palabras e imágenes alusivas a la Final de Copa del Mundo de Tiro con Arco, y al estado anfitrión de Coahuila.
Para continuar sorprendiendo a los espectadores, se empezó a escuchar una hermosa música de violín con acompañamientos de batería y efectos sonoros modernos, y del interior del Palacio de Gobierno salió deslumbrantemente entre las luces y la cortina de humo, la interprete de la melodía, una joven mujer ataviada con un vestido blanco que vigorosamente rasgaba las cuerdas de su instrumento y bailaba al ritmo de su propia música.
Debo reconocer que hasta ese momento, yo me encontraba ya extasiado con la armoniosa combinación de los elementos que conformaban este caleidoscopio de colores, luces, música y movimiento, pero para añadir todavía mas sorpresas, intempestivamente, –como fue toda la tónica de este cierre de inauguración– de unos grandes tubos que no se habían percibido por la audiencia, brotaron como haciendo erupción unas grandes y largas columnas de fuego, que era tan potente, que el calor que desprendían las llamaradas se hacía llegar hasta las gradas.
Como colofón al magnifico evento, los drones de luces formaron en el cielo de Coahuila, nuestra querida y orgullosa Bandera Nacional mexicana, todos los asistentes estallamos en aplausos.
Mis calurosas felicitaciones a todos aquellos profesionales que montaron este espléndido espectáculo, pero antes que ellos llevaran a cabo su excelente trabajo, tuvo forzosamente que haber sido pensado, imaginado y aprobado, por quienes fueron en primera instancia los anfitriones de este gran evento deportivo internacional, el Gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez, y el Alcalde de Saltillo, Javier Díaz, mi enhorabuena para ambos por ser “Magnificus”, “por pensar y hacer grandes cosas”, y poner a Saltillo y a Coahuila “al tiro”, en la Final de la Copa del Mundo de Tiro con Arco.
Como parte del equipo del Festival Vaquero Coahuila 2026, que es un programa de la Secretaría de Turismo, muy bien dirigida por Cristina Amezcua, asistí a la magna cabalgata de Sabinas, la mas grande de México.
Se calcula que cabalgan por las calles de Sabinas alrededor de 7 u 8 mil cabalgantes, mas cientos de carretas, y que compartiendo al ver los caballos pasar se reúnen como 80 mil personas, cocinando su carne asada y bailando al son de la música que toque más fuerte.
Esta cabalgata ya tiene muchos años de ser magnifica, creciendo año con año desde sus orígenes con mi hermano cabalgante don Regulo Zapata, allá por 1992.
Su magnitud no se debe al fuerte apoyo del gobernador Jiménez Salinas, sin embargo, hay por lo menos dos aparentemente pequeños, pero grandes símbolos de magnificencia.
El primero, muy arraigado y significativo ciudadanamente, es que el Gobernador encabeza cabalgando el recorrido por las calles de Sabinas desde el rancho San José, a las 8 de la mañana.
Y el segundo es que a la llegada, se coloca en la meta, un arco de bienvenida para los participantes al final de la cabalgata, un arco que representa la seguridad que nos brinda todo el esfuerzo que se ha llevado a cabo en ese rubro, y que ha colocado a Coahuila por primera vez en la historia, como el estado más seguro de Mexico.
¡Una magnifica seguridad, que nos brinda un magnifico estilo de vida, en nuestro magnifica Coahuila!
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