Coahuila
Hace 2 años
Con el gozo en el alma porque el Señor Jesús resucitó de entre los muertos y está vivo, aleluya, aleluya. La resurrección de Jesús para los creyentes católicos nos llena de emoción y de júbilo. Es el acontecimiento más importante del año para nosotros por nuestra fe, pues es el misterio y el poder de que un ser humano pueda después de la muerte resucitar; es increíble sin duda alguna. Por eso, Dios es el único que ha podido regresar de la muerte, y que después de más de 2 mil años sigue vivo en nuestra alma. Él que dio la vida por nosotros y no queramos entenderlo, porque como seres terrenales, no alcanzamos a dimensionar dicho milagro.
Sin embargo, la promesa que hizo en la última cena con sus apóstoles de quedarse en el mundo en el pan y en el vino. Otro misterio que sólo un Dios puede hacer ese otro milagro de convertirlo en su cuerpo y sangre en cada consagración.
¿Y cómo aplicar la resurrección de Cristo en nuestra vida? Puedes tomarlo como la oportunidad de morir también y resucitar con él, como renunciar a todo lo que ya no sirve en nuestra vida, malos sentimientos, pensamientos y acciones que nos lastiman y lastiman a los demás; eso sería morir, es matar todo lo que no es bueno y que nos afecta para ser seres humanos buenos y amorosos, y al resucitar con Él, con Jesucristo, es llenarnos de su amor, de su luz divina y sanadora.
Por eso a los católicos nos emociona y llena de alegría, porque es esa bella y milagrosa oportunidad de ser luz para uno mismo, y para quienes están a nuestro lado. El sentimiento de alegría es demasiado hasta las lágrimas, esa renovación de dejar vicios, personas, trabajos, cualquier cosa que nos impida ser luz, que dejemos atrás esa sombra que sin darnos cuenta podemos llegar a hacer.
El Domingo de Pascua es también un acontecimiento muy importante, pues celebramos la resurrección del hijo de Dios y la purificación de las almas. Puede transformar nuestra vida si así lo deseamos, claro. Esto, por supuesto, es una experiencia de fe. Esa nueva oportunidad de ser una nueva alma, una nueva persona, con los dones que nos fueron dados, ponerlos al servicio del mundo. Es pura celebración y gozo la Pascua. Regresamos a ser luz tomando la luz del resucitado de entre los muertos.
Así como la muerte de cualquier ser humano es triste, así como lo fue la muerte de Jesús, en este caso tan trágica y dolorosa, un viacrucis como se le llama, a ese terrible sufrimiento, con la crucifixión vino la resurrección, la nueva vida. Sea pues este gran acontecimiento para seguir en ese camino nada fácil de la luz, no queramos ser sombra. A veces la propia vida nos lleva a una obscuridad, como lo puede ser la depresión, el rencor, una enfermedad, vivir sin amor, sin amigos, etcétera. Pero siempre podremos renovarnos en Jesucristo que nos ama. Esta experiencia de fe de nosotros los católicos es lo más bello que hemos experimentado.
En lo personal, no sé cómo sigo viva después de tantas vicisitudes que he pasado, sólo su don de la fortaleza es la que me ha sacado adelante, ese renovarme año tras año, es un milagro que solo el que lo vive puede comprender, es como cuando una medicina te cura, la recomiendas, pues Dios es mi cura y mi todo. Se los recomiendo, pidan con fe y los que ya la tenemos pidamos más y que nunca nos falte.
Felices Pascuas de resurrección.
Su amiga y terapeuta, Verónica. Diosito por delante.
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