Tres de las preguntas más recurrentes en la vida de las personas son: ¿Cómo será el fin del mundo? ¿Qué señales habrá de ello? y ¿Cuándo sucederá esto?
A la luz de las escrituras podemos encontrar respuestas claras a cada una de ellas, empezaremos por la primera, el Señor Jesucristo nos dio respuesta muy clara sobre cómo será el final de esta generación, la generación humana, porque claramente nos enseña en el libro de Primera Carta de Pablo a los Corintios, Capítulo 15, versículos del 51 a 57, que en un abrir y cerrar de ojos, al toque de la trompeta final, los muertos serán resucitados sin corrupción y los que estemos vivos seremos transformados y nunca más volveremos a ver la muerte; será algo impresionantemente majestuoso y sin lugar a dudas.
Para contestar la segunda pregunta, el señor Jesús nos dio clara respuesta en el Evangelio de San Lucas, Capítulo 17, versículos del 24 al 37, que enseñan que el día del Señor será similar a la manera como se manifiesta un relámpago en el cielo, que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro y que esos días se parecerán a los del tiempo de Noé, en los que las personas comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró en el arca y vino el diluvio y los destruyó a todos; también nos dijo que el día final se parecería a la manera en como acontecieron los días de Lot (sobrino de Abraham), las hacían lo mismo, comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban, más el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.
Ahora veamos algunas de las características que tenían de los habitantes de Sodoma: 1) La región de Sodoma era la más hermosa de toda la región y abarcaba toda la llanura del río Jordán, toda esa tierra era tierra de riego y muy parecida al huerto de Dios, es decir al Edén; una tierra altamente fértil y de gran prosperidad. 2) Los habitantes de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová Dios en gran manera; es decir, no solamente había maldad y acciones reprobadas delante de Dios, sino que se manifestaban abiertamente como enemigos de Dios, lo retaban, lo maldecían y sus acciones eran ofensivas en gran manera; El Libro de Romanos, Capítulo 1 describe el comportamiento de este tipo de personas señalando que se trataba de hombres que habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido; que profesando ser sabios, se hicieron necios y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles, por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, porque cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Por ello Dios los entregó a pasiones vergonzosas, pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no solo las hacen, sino que también se complacen con los que las practica. Y 3) El señor Jesús nos dijo claramente, que el día y la hora nadie lo sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo Dios nuestro Padre.
Estimados lectores, sin duda alguna estamos viviendo tiempos que se parecen mucho a los tiempos de Lot, una sociedad plagada de ideologías sexuales inmorales, sin límites, colmadas de depravaciones, sin amor natural y cambiando el uso natural del hombre y de la mujer, con altos contendidos de perversidad; pero además, plagados de gran violencia, intolerancia de grupos y colectivos que pretenden imponer sus formas de vida haciendo uso incluso de la fuerza pública, de nuevas leyes y decretos.
Escrito está, como en los tiempos de Lot; pero a nosotros nos toca ser ese remanente que halló gracia delante de Dios para ser salvados de este tiempo de muerte y destrucción, salvados de la ira de Dios que destruyó con fuego y azufre todo lo que se había corrompido.
Por último, que tampoco vayamos a ser como la mujer de Lot; cuando llegue el día, ni siquiera se nos ocurra voltear para atrás, para que no seamos reducidos a una estatua de sal. Que Dios bendiga a todas las familias de Saltillo, de Coahuila y de México.
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