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Coahuila

¡Cómo has cambiado Saltillo!

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 11 meses

Hasta parece título de un poema

Hay muchos como yo que añoramos aquella urbe donde casi todos nos conocíamos y, sobretodo, la fama de la ciudad del clima artificial, nada que ver con la eterna primavera de Cuernavaca.

Poco a poco se fueron agotando más de cien manantiales que había en la cuenca hidrológica del Saltillo y, por ende, la desaparición de las huertas, aquellas, trasplantadas por los tlaxcaltecas y que luego continuaron los lugareños y los chinos que llegaron posteriormente a nuestros terrenos.

El cronista de la ciudad, don Armando Fuentes Aguirre, destaca: “Antes todos nos conocíamos, ahora va uno a un restaurante y no conoce a nadie y peor aún, nadie nos conoce”.

Otro no menos ilustre cronista honorífico (sin sueldo), Jesús Ricardo Dávila, mencionaba: “¡¡¡Crecimos a lo bestia!!! Y sin proyección al futuro”.

La ciudad de adobe repentinamente se llenó de casas de interés social. Hay gente que afirma que los nuevos tiempos son mejores, otros seguimos recordando el pasado con nostalgia. Aunque debemos reconocerlo la nueva ciudad de un millón de habitantes nos ofrece algunas ventajas de modernidad, que ni en sueños teníamos los nacidos a la mitad o principios del siglo pasado.

Pero, a pesar de ello, hay quienes piensan que las calles trazadas para carretas, mulas, caballos y asnos, ahora resultan insuficientes para los automóviles y camiones que por ellas se desplazan, la mala costumbre de no tener cochera y estacionamos los vehículos en la calle, lo que hace más conflicto el problema.

No sé qué piensan los adolescentes de ahora, pero creo que debemos amar, querer más a la ciudad. Desechar todo aquello que la degrada y denigra, apostando a un crecimiento armónico, al margen de cualquier partido político.

Invertir más en cultura que en bailongos, crear mas espacios para ello y reforzar los valores de las nuevas generaciones, con estas y otras acciones, reforzaremos mas el sentido de pertenecía de la ciudad que tanta falta hace ahora, no sólo para los nativos, sino los miles que llegan cada año de otros lugares del país y el extranjero. A los eventos culturales, en su mayoría, asisten adultos.

Tenemos algo muy valioso, “el diamante de la corona”: la seguridad que no gozan otras comunas en el país, buenas escuelas, lugares a donde ir, comercios de primer mundo, pero carecemos de valores éticos y morales.

Los padres de familia locales o foráneos tienen la ultima palabra. ¿Y usted qué opina? (tiempos pasados fueron mejores).

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