El trágico caso de Debanhi, esta joven regia de solo 18 años que, tras salir de fiesta con sus amigas, se declaró como desaparecida el 9 de abril, hasta que 12 días después, el 21, su cuerpo fue encontrado dentro de una cisterna del motel Nueva Castilla, en Escobedo, Nuevo León, el cual había sido revisado en cuatro ocasiones desde la desaparición.
Por la movilización de su familia, especialmente de su padre, y la presión de colectivos, el caso alcanzó rápidamente una alta exposición mediática a nivel nacional, y la exigencia de que se emplearan todos los medios para su localización hizo eco en prácticamente todos lados.
El cuerpo de esta jovencita fue exhumado el pasado primero de julio, para practicarle una tercera necropsia, cuyos resultados fueron dados a conocer ayer, y lejos de dar certidumbre sobre cómo murió, pues amplió el abanico de dudas.
Cabe recordar que una primera autopsia, la realizada por el Gobierno de Nuevo León, sugirió un accidente y que la causa de la muerte habría sido por un golpe en la cabeza, presuntamente por la caída en el pozo en el que fue localizado su cuerpo.
Una segunda autopsia, la independiente, señaló que Debanhi fue atacada sexualmente y que su cuerpo mostraba otras señales de violencia. Pero esta tercera autopsia, bajo responsabilidad del Gobierno federal, indica otra cosa.
El más reciente peritaje forense señala que no hay rastros de abuso sexual ni otras marcas de violencia, y que habría muerto por sofocación, en su modalidad de obstrucción de orificios respiratorios, de tres a cinco días antes de que fuera encontrado su cuerpo, o sea, alrededor del 16 de abril, una semana después de que desapareció y que presuntamente cayó al pozo.
Parecerá absurdo, pero a estas alturas, con las contradicciones entre los tres peritajes forenses, y por la evidente ineficiencia que raya en la negligencia de las autoridades, cabría preguntar, entonces, ¿qué o quién le causó la muerte a Debanhi? Y sobre las circunstancias o posibles responsables -en caso de que la hipótesis del asesinato se fortalezca-, pues tal como están las cosas, de eso tal vez nunca se tenga alguna certeza.
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