Arte

Publicado el viernes, 17 de abril del 2026 a las 04:05
Saltillo, Coah.- Una puerta poco común se abre en el corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México a partir de este sábado: la vida, las obsesiones y la memoria de Elena Poniatowska toman forma en una exposición que invita a recorrerla desde lo más personal. En el Museo del Estanquillo, la muestra Elena Poniatowska Amor. Archivo Personal despliega un mapa emocional que conecta literatura, periodismo y memoria social.
El recorrido no es menor: reúne más de 400 piezas que van de fotografías a cartas, libros, pinturas y objetos íntimos. Para el curador de la exposición, Moisés Rojas, se trata de un acervo que no se agota fácilmente: “Es un archivo enormemente rico, enormemente diverso… es un archivo inagotable”, explicó en conferencia, según Agencia EFE.
Dividida en tres grandes ejes –periodismo cultural, literatura y memoria social–, la exposición permite seguir el rastro de una autora que ha sido clave en la construcción del relato contemporáneo de México. Desde su infancia hasta sus hábitos más íntimos –como su afición por la pintura–, el visitante se enfrenta a una narrativa viva.
Hay piezas que funcionan como cápsulas del tiempo: el vestido que usó al recibir el Premio Cervantes en 2013 o la medalla Belisario Domínguez. Elementos que, más allá de lo simbólico, acercan al público a la dimensión humana de una figura que suele parecer monumental.
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Desde mi punto de vista el archivo es un patrimonio cultural para México. Riquísimo, extraordinario”, subrayó Rojas.
Memoria busca casa
Pero detrás de esta celebración también hay una urgencia: encontrar un hogar permanente para ese legado. La Fundación Elena Poniatowska Amor ya inició conversaciones con el Gobierno federal para lograrlo.
Felipe Haro, hijo de la autora, lo resumió sin rodeos: “El problema ha sido el lugar donde resguardar el archivo… vamos a entrar en pláticas para tener nuestra propia casa”, declaró Haro a Agencia Reforma.
La idea no es sólo almacenar documentos, sino crear un espacio vivo: un centro que convoque a periodistas, artistas y mujeres, ecos naturales de la obra de Poniatowska. Incluso ya hay acercamientos con el gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum para concretar el proyecto.
El reto no es menor. Actualmente, la fundación opera con recursos limitados: cerca de 4 millones de pesos anuales, aunque estima que necesitaría al menos 10 millones para funcionar de manera óptima. Aun así, Haro mantiene la apuesta: “¿Por qué creo que… va a ser más fácil? Porque tengo fe”, agregó al mencionado medio.
Más allá de cifras y gestiones, el fondo del asunto es claro. Como advirtió el propio Haro: “Llevarse el archivo es llevarse la memoria… si perdemos la memoria, nos perdemos a nosotros mismos”, en palabras recogidas por Agencia EFE.
Mientras ese futuro se define, la exposición funciona como una oportunidad única: asomarse, quizá por primera vez, al archivo de una de las voces más influyentes de México. Un recordatorio de que la memoria, cuando se comparte, sigue escribiéndose.
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