Seguridad
Por
Luis Lemini
Publicado el martes, 22 de julio del 2008 a las 14:00
Saltillo, Coah.- La industria carpintera dentro del Centro de Readaptación Social Varonil también ha sufrido los estragos de la crisis automotriz y la recesión económica en Estados Unidos, debido a los recientes paros técnicos que se han presentado en las plantas locales de General Motors, Chrysler y hasta Cifunsa.
Ese fue el comentario de Noé García González, quien desde hace tres años funge como encargado del taller de carpintería, en donde supervisa los trabajos de elaboración de tarimas y embalajes de madera que surten a las empresas de Saltillo y Ramos Arizpe.
Y es que de las 30 personas que laboraban en esa área del taller, hoy sólo cuenta con 15, pues la situación económica que se vive en el exterior del centro penitenciario no los excluye del fenómeno del desempleo.
“Fabricamos tarimas para todo tipo de necesidades de las empresas y manejamos los tres tamaños”, comenta al explicar que la de más venta es la de 44 por 44. Los otros tamaños son de 48 por 40 y 44 por 50 metros cuadrados.
Con libreta y pluma en la mano, se mantiene al tanto de las demás actividades del taller de carpintería, pues su producción no se limita al beneficio que se les da como proveedores de la industria regional, sino también como fabricantes muebleros.
Noé enaltece la suma de 800 sillas fabricadas durante el último trimestre, además de sus 200 mesas correspondientes, situación que mantiene activo a ese sector del penal, “mucha gente tiene la idea de que en carpintería sólo hacemos manualidades o cuadros de madera, pero también tenemos grandes producciones de muebles”.
Su carácter es positivo y refleja incluso el estrés que le genera estar como responsable del taller. No obstante, Noé dice estar acostumbrado, pues realiza la misma actividad que cuando se encontraba en libertad, en la ciudad de Monterrey, Nuevo León.
Actualmente cumple una sentencia de 12 años y no duda en aceptar su responsabilidad del delito en el que se vio involucrado en uno de los tantos viajes que realizó entre Reynosa y Saltillo, “desafortunadamente las cosas no salen como uno las espera, y aquí me tiene”.
“Fue quizá la ambición de mejorar la economía, cuando en realidad me estaba yendo muy bien”, comenta Noé, pues explica que al igual que en Monterrey, en Saltillo mantenía una sucursal de la micro empresa que formó para la fabricación de muebles de madera.
“Amueblábamos casas completas, desde la cocina hasta las recámaras, sin olvidar los comedores, los clósets, cocinas integrales, conservaba un buen negocio”, comenta Noé cuando recuerda los mejores años con su familia. El tema de la familia generó cierta incomodidad en su rostro, cuando señala que terminó su relación de pareja hace dos años y medio. Sin embargo, la expresión cambia cuando comenta que tiene nuevos planes familiares.
“Ya llevo un tiempo saliendo con una muchacha y la verdad yo creo que podemos casarnos e iniciar una nueva vida”. Es por eso que entre sus planes se encuentra quedarse a vivir en Saltillo y utilizar la experiencia que adquirió en el centro penitenciario.
“Espero que no tenga mayores problemas para conseguir empleo, porque ya conozco a muchos clientes y mi trabajo es de óptima calidad”. También existe la posibilidad de quedarse a trabajar en el penal, dados los resultados que ha obtenido en producción de muebles y tarimas.
Pensando incluso en la generación de empleos, el panorama para Noé es optimista, cuando presume su especialidad en muebles rústicos en juegos de sala y comedor e incluso grandes cabañas de madera: “con la madera todo es negocio, hasta las casas para perro”.
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