CUANDO NO SALES totalmente concentrado y tus pensamientos están fuera del juego, sucede lo que le pasó al venezolano Wilmer Font, quien ayer, en un juego importante que merecía mucha atención, solamente duró una entrada y dos tercios. Se había enfrentado a 11 bateadores, de los cuales ya le habían conectado cuatro imparables y había regalado dos bases por bolas, para admitir tres carreras.
VAYA USTED A saber si salió por lesión o definitivamente porque el mánager decidió que ya no tenía nada que hacer en el cerrito. Son circunstancias que solamente conocen el timonel y el propio jugador, y quienes tenemos la oportunidad de estar al frente de un micrófono suponemos tal o cual versión, sin que sea totalmente la realidad.
AYER FONT SABÍA de la importancia que revestía ganarle el tercer encuentro a los Acereros, a quienes ya les habían demostrado que sí se les podía ganar. Por eso, su salida, por la razón que haya sido, fue fatal, y más porque dejó el juego comprometido. Yo creo que Wilmer, al igual que el resto de sus compañeros, debe ponerse las pilas de una buena vez y saber que hay que ganar juego tras juego.
A DIFERENCIA DE la situación que se vio con Wilmer, pasó con el dominicano Jorge Tavares, quien mostró el reverso de la medalla: seis entradas, 22 bateadores, en las que utilizó 73 pitcheos, y solamente Ramón “La Pulpa” Ríos, el debutante Emmanuel Rivera y Nico Vázquez le conectaron de imparable. Y no es que esté chato el bateo del equipo; es la actitud del pelotero.
SI NOS PONEMOS A analizar el trabajo del dominicano Tavares, vemos que no fue un dominador total, ya que tan solo ponchó a dos; el resto fueron roletazos y elevados, pero todos estuvieron ansiosos por salir del compromiso e hicieron que el trabajo del pitcher no solo fuera muy económico, sino que no hubo paciencia de su parte y lo engrandecieron más.
EN MI OPINIÓN vuelvo a mencionar que si los jugadores no salen totalmente concentrados en su trabajo y en lograr los triunfos necesarios, nada se va a conseguir. Todavía vienen juegos muy importantes; por lo tanto, habrá que salir decididos a morir en la raya y no sacar el compromiso por sacarlo. La afición y la directiva confían en todo el equipo.
DEBEN DEMOSTRARNOS AL CIEN por ciento por qué están aquí, que hicieron valer lo necesario para ser contratados. Ya es hora de cerrar filas y buscar los triunfos a como dé lugar; no hay otra. La afición de Saltillo no merece lo que está sucediendo con el equipo, y menos que salgan nada más a cumplir con el compromiso, a sabiendas de que los estamos viendo y de que necesitamos que salgan a conquistar el triunfo a como dé lugar.
AÚN HAY tiempo, pero las oportunidades comienzan a acabarse y el equipo no camina rumbo a su ingreso a la zona de calificación. Y es que usted podrá ver que el camino no luce tan empedrado como muchos lo pensarán, pero hay que poner de nuestra parte. Sí se puede y se va a lograr, pero todos juntos vamos a luchar por ello.
SI DEFINITIVAMENTE QUIEN no los deja avanzar es el cuerpo técnico que se tiene, si el mánager no combina con el pensamiento del jugador, habrá que hacer movimientos, porque no puede ser posible que ya se fue el primero y tenemos uno más, pero las cosas no parecen cambiar. Entonces hay que hacer los movimientos adecuados y colocar a esa persona que sea la indicada, la que congenie con el pelotero y lo haga reaccionar para que responda a la hora buena.
NO ES ARRIESGADO hacer cambios de cuerpo técnico a estas alturas; creo que representa más riesgo atrevernos a dejarlo como está y esperar pacientemente a que se den los resultados. Yo creo que no es que termine la paciencia, sino que los resultados no se están dando y, si hacemos un comparativo de lo que fue con Mendy López y ahora con el actual timonel, no ha habido el cambio que se esperaba.
YO CREO QUE justo se le dio el tiempo necesario para demostrar que su labor al frente del conjunto era para mejorar, pero si no se da, es porque no ha habido química con su persona y la verdad es que no le veo razón para mantenerlo por el simple hecho de cumplirle con el contrato que se firmó cuando se le dio la bienvenida.
EN FIN, SON circunstancias que nos presenta el panorama. La afición de Saltillo espera mejores resultados e insisto, al igual que todos los amigos que opinan sobre el conjunto, en que el equipo no es malo; mala es la actitud que pueden tomar los peloteros o el cuerpo técnico, que no termina por embonar con el equipo. Eso es todo y hay que buscar ya soluciones inmediatas.
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