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Publicado el martes, 11 de diciembre del 2012 a las 16:00
Saltillo, Coah.- La señora Concepción Narro de Arizpe, fallecida la noche del domingo, será recordada por su apoyo a las causas sociales de organismos no gubernamentales, su altruismo y solidaridad con los más necesitados.
La nobleza de su espíritu y la bondad de su corazón, reflejadas en un rostro sereno y una mirada dulce y comprensiva, son el bálsamo que alivia el dolor de sus seres queridos y amigos más cercanos en estas horas de dolor por su partida.
Su deceso causó consternación y tristeza entre la sociedad saltillense, sorprendida por el fatal desenlace de quien a lo largo de su fructífera existencia, siempre veló por brindar apoyo a los sectores más vulnerables, a través de los varios organismos civiles de los que formó parte.
Junto a su esposo, el empresario don Emilio Arizpe de la Maza, fallecido el 8 de marzo de 2010, dedicó buena parte de su vida a las actividades de caridad y altruismo a favor de sectores vulnerables.
Se le recordará por su desprendimiento, su solidaridad, su sonrisa franca y su mano auxiliadora para aquellos que enfrentaron momentos difíciles en la vida. Su elevado altruismo, su sencillez y humildad fueron un sello distintivo de su existencia, en todo momento.
Esto le valió el aprecio, el respeto y la admiración de quienes la conocieron de cerca y, sobre todo, de aquellas personas que se vieron beneficiadas por su caridad.
Entre otras actividades, durante aproximadamente 30 años colaboró de diferentes maneras con la Delegación de la Cruz Roja Mexicana en Saltillo, junto con su esposo.
La señora Conchita formó parte del Patronato de la Camerata de Coahuila, dado su interés por promover la cultura y las artes, siempre acompañada por don Emilio, pionero de la industria en México. Los hijos del matrimonio fueron Emilio, Alejandro, Conchita, Cristina, María Elena, Beatriz y Catalina Arizpe Narro.
Fueron un matrimonio ejemplar, un pilar en la sociedad. Ambos compartieron sentimientos de bondad, de colaboración, de servicio a la comunidad, impulsados por el amor y el deseo de ayudar a los necesitados, sin otro propósito que el de dar esperanza y alegría.
A don Emilio se le otorgó la Presea Saltillo 2010, en la categoría post mórtem, por su labor realizada no solamente en el ámbito empresarial, sino porque esto lo complementó con un trabajo de servicio a los demás, siempre junto a su esposa.
Posteriormente, en marzo del año pasado, el Gobierno del Estado entregó a la familia otro reconocimiento a la memoria del empresario, la Presea al Mérito Voluntario, que recibió su compañera.
La señora Conchita y don Emilio se distinguieron por vivir con optimismo, con entusiasmo, con una sonrisa en los labios para ablandar los corazones de los demás y para abrirse camino en su diario andar, derribando los obstáculos que se les presentaron en su larga y ejemplar vida.
Sus hijos, nietos y bisnietos llevarán por siempre su recuerdo, un recuerdo de bondad, de sencillez y de ayuda al prójimo. Para hoy, celebrarán una misa en la Iglesia de San Juan Nepomuceno para despedir a la señora Concepción Arizpe de Narro.
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