Arte

Publicado el miércoles, 21 de septiembre del 2022 a las 03:32
Ciudad de México.- En la tierra de Ricardo Flores Magón (1873-1922), de quien este año se recuerda el centenario de su fallecimiento, se libra una guerra entre clanes.
Una fractura política que divide a Eloxochitlán de Flores Magón, en la Sierra Mazateca de Oaxaca, entre quienes se inclinan por regir su administración pública desde el sistema de usos y costumbres y quienes pugnan por los partidos políticos.
“ Eso provoca la guerra, y se forman clanes que involucran a todo el pueblo completo para controlar el Gobierno local”, dice el cineasta Arturo Díaz Santana, quien, a propósito del centenario luctuoso del célebre anarquista, ha volteado a mirar a su cuna para aterrizar un documental que lleva por título El edén subvertido.
La pugna entre las dos fracciones en Eloxochitlán, cuenta, ya ha dejado muertos, desplazados y presos políticos.
“ Me encuentro, por ejemplo, con que la figura de los partidos políticos en estos contextos indígenas campesinos representa el neocolonialismo”, asevera el realizados.

Las disputas, rememora, se remontan al llamado Nuevo Federalismo en el sexenio de Ernesto Zedillo (1994-2000), que dotó de recursos propios a los municipios indígenas que, por décadas, no habían recibido un peso.
Y ello significó, añade Díaz Santana, la introducción del capitalismo en las comunidades originarias.
“ Ese presupuesto fue la manzana de la discordia”, sintetiza.
A partir de eso, habría de comenzar la disputa entre facciones sobre quién y cómo administrar ese dinero, y cuando uno de los bandos se hace de ello, es cuando emerge la represión, los encarcelamientos e incluso los asesinatos de adversarios.
Esa guerra entre facciones es el hilo conductor de El edén subvertido, un documental previsto para ser estrenado en noviembre de 2022, junto cuando se conmemoren los 100 años del fallecimiento de Flores Magón, el ilustre de Eloxochitlán que murió, aquejado de reumatismo y diabetes, como preso político en la cárcel de Leavenworth, en Kansas, Estados Unidos, 21 de noviembre de 1922.
“ Si me interesa este pueblo y no otro es porque este es su pueblo, y el imaginario en torno a Ricardo es florido y colorido”, señala Díaz Santana.

Espíritu inmortal
En este pueblo campesino e indígena de apenas unos 4 mil habitantes, en la Cañada, una de las ocho regiones de Oaxaca, Flores Magón es visto como “un espíritu inmortal y paternal”, destaca el cineasta; un hombre justo e incorruptible que murió en la cárcel por sus ideales. En pocas palabras: un “mártir de la justicia social”.
Con su cámara, el cineasta ha podido recoger las voces de los pobladores de Eloxochitlán, gente politizada e inteligente para quienes el férreo opositor de la dictadura de Porfirio Díaz es una suerte de “semidios, un nahual, un Jesucristo, un espíritu trascendental”.
No es el prócer de los libros de historia ni de película histórica, sino un Flores Magón “literario, fantástico, imaginario”.
“ La vigencia de Ricardo tiene una explicación porque hay una gran deuda histórica del Estado mexicano con los pueblos indígenas“, señala Díaz Santana.
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