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Publicado el miércoles, 2 de abril del 2014 a las 18:39
Piedras Negras, Coah.- Con gran consternación y profundo dolor se llevó a cabo ayer la velación de los restos de los tres nigropetenses que perdieron la vida en el fatal accidente carretero, al ser impactado el autobús de Coahuilenses en el que viajaban a Monterrey, por un tráiler que perdió el control en la carretera a Nuevo Laredo.
Son dos familias que hoy se unen por el mismo sentimiento, el perder a tres integrantes muy queridos de su estirpe.
La tristeza inunda el ambiente, mientras los familiares de Guadalupe “Lupita”, como le decían de cariño y de su pequeño hijo Josué, de apenas 10 años de edad, arriban a la funeraria.
Casi sin poder decir palabra, el esposo de Lupita, Jesús Francisco, quien también resultó golpeado en el impacto que se presentara la madrugada del lunes, no puede creerlo. Y parece rogar por que sea todo parte de una pesadilla de la cual quisiera despertar, para seguir teniendo con vida a sus dos grandes amores.
Su esposa y él, llevaban a Monterrey a su hijo el pequeño Josué a tomar su tratamiento de quimioterapia, en esa lucha por salvarle la vida del cáncer.
Pero, ya nada pudo hacerse. Lupita y el pequeñito resultaron víctimas del accidente que ha conmocionado a la comunidad. También se encuentran tíos, primos, amigos que se unen en profundo dolor.
Han arribado a los funerales los compañeritos del quinto año del Colegio Libertad, quienes recuerdan a Josué como un niño que siempre estaba de buen humor y sonriendo. Están tristes porque no le volverán a ver.
Así también en la misma funeraria González, pero en la capilla C, se encuentran los familiares de la joven nutrióloga Ana Julieta Ríos Gamiño.
Amigos de escuela y de trabajo, que conocieron a la joven de 28 años de edad, lloran su partida.
Hay quien comenta lo injusto del destino al llevársela, cuando era una joven que era todo un ejemplo.
Y es que destacan, su enorme deseo de vivir, de superarse, siempre y de trabajar con gran entusiasmo.
La joven que habría tenido gran éxito laboral, iba en crecimiento profesional y estaba a punto de iniciar sus estudios en una especialidad en el Distrito Federal.
Han llegado al velorio sus amigas, esas que destacan cómo Ana Julieta siempre estaba de buen humor, siempre linda.
Y también están sus ex alumnas de la Universidad Vizcaya, quienes siempre recibieron grandes consejos y dirección por parte de la joven catedrática.
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