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Coahuila

Contra las cuerdas

Por Gerardo Hernández

Hace 2 semanas

La propuesta del presidente Andrés Manuel López Obrador para reformar el sistema electoral ha puesto a los partidos los pelos de punta, pues les toca la bolsa, los obliga a acudir de los ciudadanos para sufragar sus actividades ordinarias y a depender menos de los subsidios pagados con dinero de los contribuyentes. Además, desaparece burocracias onerosas e inútiles como el Instituto Electoral de Coahuila y sus equivalentes en los estados. En el tema profundiza Gerardo Moyano en el bisemanario «Espacio 4», a donde regresa con bríos renovados.

«Aunque incompleta y perfectible, la Reforma Político-Electoral que presentó el Ejecutivo Federal a la Cámara de Diputados el pasado 28 de abril, abre el camino para comenzar a reparar el obsoleto y oneroso sistema electoral mexicano. En nombre de la “austeridad republicana”, la iniciativa del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) atiende uno de los reclamos sociales más sentidos: la reducción del costo que representan los partidos, los legisladores y la burocracia electoral en los tres ámbitos de Gobierno.

»Para esto, propone limitar el financiamiento público a los partidos —solo para elecciones y no para actividades ordinarias— y reducir la cantidad de diputados federales (de 500 a 300), senadores (de 128 a 96) y de diputados locales (de 1,113 a 654), así como de regidores y concejales. También busca desaparecer los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLES) y los tribunales electorales estatales, bajo el válido argumento de que las controversias acaban dirimiéndose en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

»Por su parte, el Instituto Nacional Electoral (INE) se convertiría en el Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC), que sería la única autoridad administrativa en materia electoral y estaría conformada por un presidente y seis consejeros, electos cada seis años por voto popular. Los magistrados del TEPJF también serían electos por votación y el candidato con mayor cantidad de sufragios sería el Presidente.

»Por el contrario, tanto diputados como senadores no serían elegidos directamente por los electores, sino que provendrían de listas estatales de candidatos elaboradas por cada partido, según el porcentaje de votos que obtengan en la elección. Esto, debido a que se eliminarían las diputaciones y senadurías de mayoría relativa (MR) y el Congreso federal quedaría conformado solo por legisladores de representación proporcional (RP) o plurinominales: 300 diputados (distribuidos según la población de cada estado) y 96 senadores (tres por cada entidad).

»Este es uno de los puntos más polémicos, pues según la oposición abre la puerta para que los partidos minoritarios se queden sin representación en el Congreso. De ahí que los dirigentes nacionales de la Coalición “Va por México” (PRI, PAN y PRD) califiquen la propuesta como “regresiva” y de “dardo envenenado en contra del INE” (El Universal, 01.05.22), dado el enfrentamiento público de AMLO con los consejeros electorales Lorenzo Córdova y Ciro Murayama.

«En este sentido, han anunciado lo obvio: cerrarán filas contra el proyecto, tal como lo hicieron con la Reforma Eléctrica. Sin embargo, se verán obligados a poner sobre la mesa sus propias iniciativas, lo que podría resultar beneficioso para el país. Si bien desde hace años se habla de la necesidad de eliminar las curules plurinominales (RP), la reforma de AMLO propone lo contrario: asignar todos los escaños por mayoría relativa (MR).

»En la actualidad, México utiliza un sistema mixto para conformar el Congreso. En el caso de la Cámara Baja, 300 curules se asignan según los votos obtenidos en igual cantidad de distritos (MR), y 200 provienen de una lista presentada por cada partido según los sufragios obtenidos en cinco circunscripciones (RP), las cuales desparecerían. El principio de MR conlleva que si un candidato gana un distrito, se lleva la diputación, independientemente de si los otros candidatos obtienen más votos en conjunto. Es decir, el partido ganador tiene una sobrerrepresentación y los demás una subrepresentación, que actualmente se intenta subsanar con plurinominales.

«Para que no suceda esto, la reforma plantea que solo se elijan 300 diputaciones plurinominales (RP), repartidas según la población de cada estado y en base a la postulación de 32 listas estatales de candidatos. El periodista y escritor Eduardo R. Huchim pone como ejemplo un estado al que le tocan 10 diputaciones federales y donde un partido obtiene 60.4% de votos: “Hoy, ese partido podría alzarse con el total de diputaciones MR de esa entidad federativa (…). Con la reforma, se le asignarían 6 curules, y a los demás les tocarían 4. Es decir, no hay posibilidades de sobrerrepresentación o subrepresentación importantes. Y esto es un relevante cambio” (Reforma, 04.05.22).

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