Coahuila
Hace 3 años
Con la novedad que la Comisión Federal de Electricidad adquirió en mayo 1 millón 276 mil 500 litros de combustible líquido para quemadores de “flama abierta” para su Central Termoeléctrica Carbón II, ubicada en el Municipio de Nava, y a finales de julio adquirirá una partida semejante, lo cual no es otra cosa que el contaminante combustóleo.
Me explico. El tema es trascendente ya que se trata de la primera ocasión –por lo menos pública, aunque sin transparencia– en que CFE utiliza en Coahuila, la tierra del carbón (con 90% de reservas nacionales en el subsuelo), materia prima para generar electricidad que no sea el mineral (por increíble que parezca) o diésel.
Así, bajo la justificación de que este último combustible “impacta directamente en el costo de generación, aunado a la baja existencia en la región noreste del país”, y que “ha ocasionado llegar a niveles críticos de existencia en la Central”, tomó la decisión de sustituirlo por uno de menor costo.
Dicha “estrategia” supondrá 7% de ahorro, según la empresa que administra Manuel Bartlett. Lo que no explica en el procedimiento de contratación, sin embargo, es que su alternativa genera gases efecto invernadero, contribuye al cambio climático y produce lluvia ácida, para acabar pronto.
Es involución, como tantos otros temas en donde se involucra la autodenominada cuarta transformación, tan afecta a descomponer lo que no está descompuesto.
Incluso existe un documento elaborado por la Secretaría de Energía, denominado Programa para el Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (Prodesen 2021-2035), donde consta un compromiso del Gobierno federal para reducir y paulatinamente desestimar el uso del combustóleo en la producción nacional por tratarse de “energía sucia”.
A su vez, el 10 de marzo, durante su conferencia matutina, el Presidente dijo que si se necesitase combustóleo para la generación de energía eléctrica, ante una eventual alza internacional en el precio del gas, se utilizaría. “Hasta ahora no es necesario, ni va a hacer falta, ese es nuestro cálculo”, explicó entonces.
Pero tan solo dos meses después la empresa Mextrade Energy, S.A. de C.V., de Juan Noriega González y Rosalinda Guadarrama Valdez, con domicilio social en Monterrey, ganó 14 millones 998 mil 875 pesos por la venta del combustible a CFE, formalizada el 20 de mayo, a fin de realizar con este una prueba piloto en la Central Termoeléctrica Carbón II, la cual data de 1993.
En el caso de la convocatoria vigente –referida al inicio del texto– esta va en la tercera vuelta ya que la primera se declaró desierta y la segunda se canceló.
El 1 de junio inició el procedimiento y estima CFE firmar un nuevo contrato –por otros 15 millones de pesos– el próximo 29 de julio. En ambos casos ha expresado que requiere un proveedor con capacidad para surtir a futuro 120 mil litros al día (equivalentes a cuatro pipas) y 2 millones de litros mensuales.
Lo interesante es que la convocatoria oculta las especificaciones técnicas del producto a comprar. Tampoco lo menciona expresamente por su nombre. Solo las conocen los interesados en participar en la licitación, a quienes las envían supuestamente vía correo electrónico.
No obstante un análisis de los datos disponibles (poder calorífico neto, fundamentalmente) permite concluir que se trata de combustóleo.
Existen dos tipos de carbón en la entidad: el extraído en la Cuenca del Río Sabinas y el extraído en la del Río Escondido. El primero tiene menor calidad y las concesiones del segundo, este sí “de diseño”, ideal para la producción de energía eléctrica, las acapara el vetado Grupo AHMSA, a quien rescindió CFE unilateralmente un contrato trianual en 2020.
Por lo demás, la situación actual descubre un problema de fondo: el mineral adquirido sistemáticamente desde 2021 a bajo costo por CFE a “productores” de la Región Carbonífera, con especial preferencia por Antonio y Tania Flores Guerra, presidenta municipal de Múzquiz por Morena (quienes monopolizaron desde entonces el negocio) no tiene nivel calorífico necesario para producir energía eléctrica y requiere mezclarse con sobrantes de refinación.
En este caso como experimento permanente, no como “iniciador de encendido para arranque de caldera”.
Además de los inconvenientes medioambientales, lo anterior supone daños a la maquinaria de producción, la cual no está diseñada para funcionar de tal forma (por algo –reservas de carbón– la Termoeléctrica se ubicó en Nava) problema que a la larga provocará costos adicionales, superiores al ahorro del 7% que oficialmente supone cambiar diésel por combustóleo, el cual proviene de refinerías.
El funcionario de CFE que funge como administrador del contrato, detalle curioso, es Miguel Ángel Errisúriz Alarcón, hermano de María de los Ángeles, exsecretaria de Educación en Coahuila y Nuevo León, investigada en este último estado por presuntos desvíos cometidos durante su gestión de 2018 a 2021, estimados en 393 millones de pesos.
Cortita y al pie
La semana anterior en este mismo espacio se publicó que CFE adjudicó –en lo que representa la última compra el sexenio– 2 mil 865 millones de pesos en carbón mineral a 41 proveedores, la mayoría de la Región Carbonífera de Coahuila, quienes deberán entregar el mineral hasta el 29 de diciembre de 2024.
El 8 de julio, además, inició nueve procedimientos para adjudicar más carbón por invitación directa a las razones sociales Comercializadora Armoyu, King Crab Mining, Minera Epce, Desarrollos de Carbón El Arca, Minera Jipa, Cía. Fervim Ingeniería, Cía. RSY Minera y Cía. Black Fossil.
Mención aparte merece la veracruzana Construcciones Transforma, S.A. de C.V., establecida en Boca del Río fiscalmente y sin ninguna relación con la industria.
Y aquí viene lo interesante: la familia que figura en el acta constitutiva de la sociedad mercantil es propietaria de Combustibles y Servicios Esmeralda, S.A. de C.V., persona moral dedicada a la venta de petrolíferos de Pemex Refinación y con domicilio en Córdoba.
A su vez el representante de Construcciones Transforma, Joaquín Barrañón Carreón, es socio de Diez Internacional Camiones, S.A .de C.V., de Coatzacoalcos, dedicada al transporte de carga.
En resumen: reparto y combustibles tras la misma operación millonaria. ¿Qué compra en realidad CFE usando como coartada “carbón mineral coquizable con las características de la región de Sabinas”?
La última y nos vamos
A la consuetudinaria corrupción ahora se suma el combustóleo. Cuidado con la 4T.
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