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Grupo Zócalo
Publicado el martes, 21 de abril del 2026 a las 20:18
Ciudad de México.- En TikTok, basta escribir Mounjaro para encontrarse con una avalancha de videos: médicos que explican sus beneficios, creadores que documentan su uso y influencers que lo promueven como atajo para bajar de peso. La popularidad del medicamento ha crecido a la par de una preocupación: su consumo sin contexto clínico.
El internista e infectólogo Alejandro Macías lo resume sin rodeos: se trata de uno de los avances más relevantes en el tratamiento de enfermedades metabólicas, pero eso no lo convierte en una solución estética. “Una cosa es tratar la obesidad y otra usarlo por motivos estéticos”, advierte.
El especialista explica que estos fármacos actúan directamente en el cerebro, sobre el circuito de recompensa relacionado con la comida, reduciendo el apetito. También retrasan el vaciamiento gástrico, lo que prolonga la sensación de saciedad. El problema, señala, no está en su mecanismo, sino en el uso que se le está dando.
En redes sociales, esa advertencia parece diluirse. Videos donde usuarios muestran cómo se aplican la inyección o presumen resultados rápidos acumulan miles de vistas. Incluso figuras como la influencer japonesa Yuipisu han generado debate tras exhibir su uso pese a tener complexión delgada.
Detrás de esa narrativa hay efectos que rara vez se mencionan. Náuseas, vómito, diarrea y distensión abdominal forman parte de los efectos secundarios más comunes. Testimonios en la misma plataforma hablan también de caída de cabello, reflujo y síntomas menos habituales como eructos con sabor desagradable.
Macías señala que existen otros riesgos documentados, como la posible aparición de cálculos biliares, aunque no en todos los casos. El punto, insiste, es que se trata de un medicamento que requiere seguimiento y no de una solución inmediata.
Además, desmonta otra idea extendida: Mounjaro no es una inyección única ni definitiva. El tratamiento puede prolongarse entre uno y dos años, con costos que rondan los 10 mil pesos mensuales. Sin cambios de fondo en la alimentación, advierte, el peso puede regresar una vez que se suspende.
El medicamento —cuyo nombre genérico es tirzepatida— fue desarrollado por Eli Lilly and Company para el tratamiento de la diabetes tipo 2. Su efecto en la pérdida de peso ha ampliado su uso, pero no sus indicaciones.
Ante el auge, el llamado es claro: evitar las modas y acudir con especialistas. Endocrinólogos, internistas o médicos con experiencia en el manejo de estos fármacos son quienes deben evaluar cada caso.
El mensaje final apunta a la cautela: en medio del ruido digital, la salud no debería decidirse en un video de pocos segundos.
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