Monclova
Por
Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 22 de septiembre del 2025 a las 04:06
Monclova, Coah.- Han pasado 21 años desde aquella madrugada del 21 de septiembre de 2004 que marcó a la ciudad de Monclova: el asesinato de la enfermera Daisy Jacqueline Tavares Niño, dentro del entonces Hospital Libanés, continúa sin resolverse.
Daisy cumplía con su jornada laboral cuando fue atacada de manera violenta. Su cuerpo fue localizado hasta la mañana siguiente por una compañera de relevo, quien al ingresar al área de enfermería encontró la escena y dio aviso inmediato a las autoridades.
Tavares, quien había dado a luz a su primera hija tan sólo siete meses antes, fue encontrada sin vida al amanecer por el personal que llegaba para el cambio de turno.
El informe forense reveló que la víctima presentaba múltiples heridas, fracturas severas en el cráneo —que le provocaron la muerte— además de lesiones en la pelvis, la pierna derecha y hematomas en distintas partes del cuerpo. Todo apuntaba al uso de un arma contundente, posiblemente un hacha.
La investigación también determinó que el cuerpo había sido arrastrado aproximadamente 50 metros, lo que dejó un rastro de sangre en los pasillos del hospital y reforzó la hipótesis de un ataque premeditado.
Las primeras líneas de investigación incluyeron la posibilidad de una venganza, un crimen pasional o incluso la acción de una persona con trastornos mentales. Sin embargo, ninguna de estas teorías pudo ser comprobada, y el caso quedó en el archivo, sin responsables detenidos.
El asesinato de Daisy Tavares, recordado cada año por familiares, compañeros y amigos, sigue siendo una herida abierta en Monclova, un símbolo de la violencia y de la deuda de justicia que, a más de dos décadas, permanece pendiente.
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