Carbonífera
Por
Fabiola Ferrer
Publicado el domingo, 5 de junio del 2022 a las 04:00
Sabinas, Coah.- En la cita biblíca de San Mateo Jesús respondió: “No sólo de pan vive el hombre”.
Palabra de Dios, a la que Don José Pérez Cisneros, un adulto mayor de setenta y ocho años de edad, con discapacidad visual total se aferra día con día.
En entrevista para periódico zócalo, comparte el dolor de una soledad que se vive en la mayor oscuridad.

Desde hace poco más de cuatro años vivo sólo en esta casa que me presta una de mis hermanas, que radica en el exterior.
Gozo de muy buena salud, excepto por la vista, que la fui perdiendo gradualmente hasta quedar ciego, no hay tratamiento médico ni operación que pueda ayudarme, pues mi retina está quemada, como consecuencia de años de trabajo en la construcción y la soldadura sin los cuidados pertinentes.

No cuento con una pensión, errores de juventud que nos llevaron de un oficio a otro, sin hacer una antigüedad, que lamentamos profundamente cuando llegamos a esta edad.
Uno de mis hijos paga los servicios de agua y corriente eléctrica.

Pero gran parte del tiempo estoy solo, me alimento gracias a la caridad de personas de la iglesia que me dejan el taquito, pero hay días en que mi refrigerador esta completamente vacío, por mucho con un par de botellas de agua.
Lo que más duele no solo es ver el refrigerador o los bolsillos vacíos, es habitar una casa vacía, vacía de personas, vacía de conversaciones, pues como dice la biblia, no sólo de pan vive el hombre.

Hay momentos en que la soledad cala más que el hambre, no tengo con quién hablar, al punto que he pensado en que sería mejor morir, porque ya no distingo entre el día y la noche.
Luego me visita alguien y trato de borrar esos pensamientos de mi mente.
No puedo salir por miedo a perderme, caer o ser atropellado, por no poder ver.

Así que sólo me siento aquí y paso las horas esperando la llegada de cualquier compañía que a veces tarda mucho en llegar.
Siempre tengo una silla vacía junto a mi mesa para la visita.

En lo posible trato de estar aseado aunque sea con agua porque no siempre tengo jabón, para no resultar desagradable.
La única pieza de ropa interior que tengo la lavo a diario, y limpio como puedo mi casa, porque no me gusta vivir en la suciedad y sé que nadie quiere visitar un lugar que huele mal y se ve mal.

Doy gracias a Dios por las personas buenas que me envía, pero hay días en que la fé se apaga, cuando piensas que puedes morir y nadie lo notará”.
Esas fueron las palabras de Don José, un adulto mayor como tantos en estado de abandono.

Artículos que más necesita:
Comida de fácil preparación y larga caducidad como leche, cereal, pan, jugos, fruta.
Productos de aseo personal, shampoo, cepillo y pasta de dientes, crema corporal, desodorante, papel higiénico y artículos de limpieza habitacional, como cloro, pinol y jabón.
Un par de cortinas, ya que la luz que se cuela por una de sus ventanas lo lastima.
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