Coahuila
Hace 3 meses
Todavía por la década de los años 80 del siglo pasado, los estudiantes de la Universidad Agraria Antonio Narro causaban destrozos y miedo sobre todo a los comerciantes de la ciudad, por el vandalismo que adoptaban.
El presidente de la Cámara de Comercio de Saltillo de aquella época, Jesús María de las Fuentes Cabello, manifestaba su total repudio hacia los actos destructivos causados por los muchachos venidos de diferentes lugares del país y del extranjero.
“Cerrará el comercio, parará la industria y nos iremos a una huelga general de pagos de impuestos; si las autoridades no acaban con el terrorismo en Saltillo, que se ha vuelto una situación crónica”, declaraba a los medios de comunicación el licenciado De las Fuentes Cabello.
Y es que, a mediados del siglo 20, los estudiantes de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro representaban un desafío para Saltillo, debido a que eran cientos de jóvenes foráneos, sin ningún arraigo en la ciudad, en su mayoría hijos de campesinos de bajos recursos, viviendo como internos, que constituían por sus acciones en reto para las autoridades locales y grave problema de inseguridad para la ciudad pequeña como lo era Saltillo entonces. Su presencia era notoria y conflictiva.
“¡Ahí vienen los de la Narro!”, era el grito de alerta de los comerciantes, que tenían que cerrar sus puertas para evitar saqueos.
Eran constantes las manifestaciones frente a la antigua cárcel municipal por la detención de alguno de los estudiantes, que por alguna falta iba “al bote”.
Durante sus celebraciones estudiantiles, los Buitres organizaban desfiles chuscos y caravanas masivas que paralizaban el tráfico en el Centro Histórico. Utilizaban camiones urbanos a su máxima capacidad para trasladarse, lo que solía generar riñas y fricciones con los choferes y lapolicía.
Los estudiantes, en su mayoría foráneos y lejos de casa, solía saturar los espacios públicos y de entretenimiento de la ciudad.
Históricamente, la UAAAN ha sido escenario de constantes huelgas y conflictos internos. Cuando los estudiantes tomaban el campus o marchaban al primer cuadro de la ciudad (especialmente a la Plaza de Armas), generaban cierres viales y presión social hacia los gobiernos federal, estatal y municipal.
El ambiente de fiesta y la Administración de becas federales propiciaban el consumo de alcohol en el campus y sus alrededores, lo que requirió la intervención constante de las autoridades universitarias.
La percepción o idea popular de que el “mal comportamiento” de los estudiantes de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro (UAAAN) se “vino a componer” no corresponde a una fecha exacta, sino a una transformación gradual en la disciplina interna y la normativa universitaria, que se ha venido dando a lo largo de las últimas décadas. Históricamente, la Narro ha cargado con un estigma popular en Saltillo debido a intensas novatadas, huelgas recurrentes o disturbios en festejos tradicionales que desembocaban siempre en el Centro Histórico. Las pugnas contra estudiantes de otras instituciones educativas eran frecuentes, con daños a edificios públicos.
Aunque esporádicos los disturbios y manifestaciones, se han venido registrando en menor escala; en los últimos años, distan mucho de ser lo que entre 1950 y 1980 se registraba en la ciudad.
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