Nacional

Publicado el viernes, 18 de junio del 2021 a las 10:35
Ciudad de México.- A un par de días de presenciar el cambio de la segunda estación del año, Daniel Flores Gutiérrez, editor del anuario astronómico de la UNAM, recordó que el solsticio, que hoy en día nos indica la llegada del verano, en la antigüedad fue guía de los pueblos mesoamericanos, quienes seguían el movimiento del sol para predecir fiestas del año.
La transición a través de la que la primavera dará paso al estivo tendrá lugar el próximo domingo 20 de junio a las 21:32 horas. Este día se caracterizará por ser el día más largo del año y por lo consiguiente se tendrá la noche más corta del 2021.
Para comprender este fenómeno, Flores Gutiérrez, integrante del Instituto de Astronomía (IA) de la UNAM, explicó que la existencia de éste se debe a la manera en que la Tierra orbita alrededor del Sol. El movimiento de nuestro planeta sigue una trayectoria elíptica, parecida a la forma de un óvalo. Esto es lo que produce que el polo norte se incline estrechamente al Sol.
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La Tierra apuntará directamente hacia el Sol, más que en cualquier otro momento del año”, aseguró en un comunicado.
El astrónomo explicó que el eje terrestre, también denominado como eje polar, es una línea imaginaria sobre la que gira la Tierra, la cual completa una vuelta en 24 horas: “así es como ocurren los días y las noches”, detalló.
La inclinación de este eje, de acuerdo con la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), se aproxima a 23.5 grados con respecto al Sol. Es por ello que, durante esta época del año, el hemisferio norte -al que pertenece nuestro país- recibe altas cantidades de luz solar. Mientras que en el hemisferio sur ocurre exactamente lo contrario, donde habita el 10% de la población mundial.
Así mismo, el maestro en ciencias expuso que cuando el polo norte apunta hacia el astro rey, el polo sur se inclina, de manera automática, en dirección opuesta.
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Esto hace que en nuestro hemisferio comience el verano, y en el polo sur el invierno”, profundizó.
Además, Flores Gutiérrez señaló que la fecha en que el solsticio de verano ocurre tiende a variar entre el 20 y hasta el 23 de junio. Esto se debe a que las horas de traslado de la Tierra, alrededor del Sol, pasan en 365 días más una fracción: “Como no son cantidades enteras, estos valores van cambiando año con año”, expresó. Sin importar en cuál de estos días suceda, esta fecha se distingue por la prolongación de las horas iluminadas y la fugacidad de la noche.
Un experto en difusión astronómica recordó que los solsticios de verano fueron observados desde la época de las antiguas civilizaciones como una guía mediante el movimiento solar. Era sumamente importante para los sabios, que comandaban comunidades, conocer sus movimientos para predecir ciertas fiestas importantes.
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Era importante seguir el movimiento del Sol. Por ejemplo, la pirámide del Castillo en Mayapán (un sitio maya en Yucatán), está orientada de tal manera que la proyección del perfil de la pirámide sobre alguna de sus cuatro escaleras se da durante el solsticio. El caso contrario ocurre en la pirámide del Castillo en Chichén Itzá, que proyecta durante los equinoccios”, comentó.
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