Internacional

Publicado el martes, 3 de febrero del 2026 a las 20:36
La Habana.- El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossio, negó este martes que el Gobierno de La Habana esté diseñando junto con Estados Unidos una mesa de negociación, como ha afirmado en reiteradas ocasiones el presidente estadounidense, Donald Trump.
En una entrevista con EFE, el diplomático reconoció que desde la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero, se han producido intercambios de mensajes entre ambos países, pero subrayó que eso no equivale a un proceso de diálogo formal. “Sería un error decir que se está diseñando una negociación bilateral. Ese diálogo no ha empezado”, sostuvo.
Fernández de Cossio precisó que Washington conoce de primera mano la disposición de Cuba al diálogo, una postura que, afirmó, no ha sido rechazada. Al mismo tiempo, descartó de manera tajante la existencia de canales indirectos mediante intermediarios como México o El Vaticano.
Las declaraciones contrastan con el discurso de Trump, quien ha insistido en que su administración mantiene conversaciones con el Gobierno cubano, incluso a alto nivel. Para La Habana, sin embargo, la realidad es otra. “Cuba tiene la razón legal y la razón moral frente al asedio petrolero, y tiene la disposición a sentarse a dialogar”, recalcó el vicecanciller.
No obstante, dejó claro que cualquier acercamiento requeriría voluntad mutua y reglas claras: un diálogo “serio, constructivo, responsable y respetuoso de la igualdad soberana entre Estados”.
El funcionario delimitó con firmeza los temas que Cuba no está dispuesta a poner sobre la mesa. Quedaron excluidas reformas políticas o económicas, así como una eventual excarcelación de presos, una posibilidad que ha sido mencionada en otros contextos regionales.
“Tenemos la misma limitación que tendría Washington si nosotros quisiéramos discutir la Constitución de Estados Unidos o las redadas contra migrantes en Minneapolis u otras ciudades”, ejemplificó. Sobre los presos, fue aún más directo: “No vemos razón ni vínculo alguno entre el bloqueo petrolero y ese tema. No es parte del diálogo bilateral”.
También rechazó cualquier analogía con la situación venezolana y negó de plano la posibilidad de fracturas internas en el poder cubano. “Pensar que existe un grupo dispuesto a ceder derechos soberanos o a claudicar frente a la presión de Estados Unidos es una interpretación equivocada”, afirmó.
En un tono inusualmente crudo, Fernández de Cossio admitió que Cuba atraviesa un momento de opciones limitadas. Adelantó que en los próximos días el Gobierno anunciará un plan de contingencia y un proceso de reorganización que será “muy difícil” tanto para la administración como para la población.
Paralelamente, aseguró que el país se prepara para la defensa ante una eventual agresión militar. “Nuestra responsabilidad es defender a los ciudadanos como cubanos, no como súbditos de Estados Unidos”, señaló, al tiempo que advirtió que una acción armada tendría consecuencias imprevisibles.
La aspiración de La Habana, concluyó, es que Washington “se llame a conciencia”, mida los riesgos de una escalada extrema y se distancie de sectores políticos que, según dijo, “han lucrado durante años con la hostilidad contra Cuba”.
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