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Cuestiona con novela la idea del mestizaje; Publican Chilco

  Por Agencia Reforma

Publicado el lunes, 1 de abril del 2024 a las 04:03


Chilco ya se encuentra disponible en las librerías mexicanas.

Ciudad de México.- Chilco, de la escritora chilena Daniela Catrileo (San Bernardo, 1987), es una novela que urde territorios descolonizados, lo mismo en el lenguaje que en las relaciones sociales y afectivas, e incluso entre los sentidos del cuerpo.

Emancipa, por ejemplo, el olfato, el sentido que conduce la historia desde el primer capítulo en Chilco, la isla que da nombre al libro y donde se instalan la mapuche Pascale Antilaf y Mari Quispe, nieta de una inmigrante quechua peruana.

Provistas de imaginación, humor, raíz y entraña, ambas protagonizan una historia de amor entreverada en una lucha política.

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Quería jugar con el humor, especialmente con la ironía y la s´tira desde las corporalidades y subjetividades que han sido también desplazadas, y desde ese lugar de oprimidos (indagar) de qué forma tomamos el humor como mecanismo de defensa y de creación”, expone en entrevista la narradora, mapuche, como Pascale Antilaf.

De modo que no permiten que la opresión las aniquile.

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Como personas indígenas, recurrimos a otras posibilidades para la creación, como el deseo, el gozo, el erotismo y el humor. Todos sabemos que tenemos nuestros dolores por la herida colonial, pero somos capaces de crear m´s all´ de esa herida colonial”, aclara la escritora, también autora, entre otros libros, de Río herido.

Catrileo, quien también ha ejercido como profesora de filosofía, pone en cuestión la categoría del mestizaje en su nueva novela.

“

¿De qué manera podemos encontrarnos con un mestizaje descolonizado que no borre las raíces indígenas de las personas, sino que pueda reconocerse con un pensar memorioso, con una historia detr´s, con los componentes que tenemos sin anularlos?”, se cuestiona la también autora de Las aguas dejaron de unirse a otras aguas y El territorio del viaje.

Es un proceso de reconciliación, en lugar de la asimilación que el “progreso” impone, advierte.

“

Quizá nuestros abuelos o padres vivieron este proceso de asimilarse dentro de otra sociedad. Ahora creo que es importante reivindicar conocimientos que son ancestrales, que est´n en nosotros, y complejizarse también”, insta.

Chilco, novela publicada por Seix Barral, fue escrita de manera paralela a una tesis académica que aborda la identidad mestiza en el mundo mapuche o champurria, añade Catrileo.

“

Mi forma de arrancarme de esa tesis era escribir esto otro. (El libro) tuvo un di´logo con lo que estaba haciendo en ese momento, pero también me permitía la fuga de imaginar”.

El arte permite complejizar sin los aparatos académicos, y denunciar sin el manifiesto o el panfleto, contrasta la autora.

“

La imaginación, la creación, tiene la posibilidad de evidenciar ciertas cuestiones, poner en escena ciertos diálogos, mostrar matices, pero que no sea de una forma panfletaria, no como manifiesto, sino simplemente dejar en evidencia cuestiones que son importantes para nosotros y nosotras como sociedades en las que vivimos, como gesto político también, pero de una forma donde la estética es lo primordial.

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¿De qué manera creamos a partir de los sentidos y ponemos ahí nuestra imaginación con el lenguaje?”, cuestiona.

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Esta novela, o la literatura, para mí tiene esa belleza: uno crea con el ritmo, con la musicalidad de las palabras como si fueran nuestras herramientas materiales. Tomamos una palabrita como si fuera el esqueje de una planta y vamos creando jardines, vamos haciendo también orfebrería, vamos tallando las piedras…”.

Catrileo compara el acto de escribir con el de cocinar.

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Cuando tú pruebas un plato de comida que te gusta, todo tu cuerpo goza con él. Y creo que algo similar pasa con la creación: cuando uno lee algo que te interpela -un poema, un libro- algo pasa en el cuerpo también. Parte de ese contagio gozoso es la potencia de la literatura”, dice.

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