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Coahuila

Cuidar los protocolos

Por Carlos Moreira

Hace 5 años

Hace unos días Fabiola disfrutó de una sencilla fiesta en el patio de su casa, vecinos y familiares se reunieron para celebrar con pastel y refrescos sus primeros 11 años de vida. Sus papás se esforzaron y le regalaron una computadora de escritorio -tan útil en estos tiempos- le dijeron. Su tío Pascual le obsequió un balón de futbol y unos minutos después lo estaba estrenando con primos y amigos.

Quienes conocen a Fabiola coinciden en lo agradable de su contagiosa sonrisa y en esa facilidad para hacer amistades. Recuerdan con tristeza los ratos que dedicaba cada sábado por la tarde a convivir con el abuelo Juan, a quien leía libros, revistas o notas del periódico.

Fabiola tenía ganas de volver a la escuela primaria, no quería pasar quinto grado alejada de sus compañeros y de los maestros. Un día después de la fiesta de cumpleaños regresó a clases presenciales. Había pocos niños en el salón de clases y muchas reglas por seguir. Contestó varios cuestionarios y realizó diversos ejercicios. Los profesores debían saber qué tan grave era el retraso escolar entre los alumnos. No le dijeron, pero todos, incluida ella, debían esforzarse mucho para alcanzar el rendimiento esperado en alumnos del grado escolar al que pertenecían.

Las siguientes jornadas fueron agradables, aunque únicamente le tocaba asistir a la primaria los lunes y los jueves. No era lo ideal pero de algo servirían esos días. Fabiola estaba contenta, empezó a conocer los nuevos libros de texto, llevaba a cabo diversos trabajos escolares, convivía con restricciones con sus compañeros de aula.

Una semana después empezaron los malestares: una tos extraña y dolor de cabeza, igual su madre y el abuelo Juan. No se permitió la entrada a la escuela a la pequeña Fabiola, le dijeron que tenía que aislarse y acudir con el médico. Protestaron.

-No podemos tener Covid pues Fabiola es una niña y los adultos están vacunados- señaló el padre.

No acudieron al doctor, tampoco se aislaron. Cuatro días después el abuelo Juan era ingresado al hospital. En casa, mientras el estado de salud de Fabiola empeoraba, el de su madre iba mejorando.

Al momento en que recibían la noticia de la muerte de don Juan, Fabiola estaba ingresando al área Covid del hospital. Seguramente tendrían que intubarla, el pronóstico no era halagador. Los doctores y las enfermeras luchaban por salvarle la vida. Los padres vueltos locos, renegando de Dios y de la vida, culpándose y culpando a todos. Los mensajes en el Facebook, unos buscando generar armonía, pidiendo buenas vibras y oraciones; otros en cambio mostrando odio. Verdades y mentiras en las redes sociales, todo para devastar a la familia.

-Me dicen que había demasiados niños en ese salón de clases- señala una señora, supuesta madre de familia de la misma escuela.

-El otro día en mi salón de clases, cerraron las ventanas pues entraba mucha tierra- comenta Raúl, un jovencito de otra escuela.

-En la escuela donde van mis niños no hay un filtro bien establecido, yo no veo que chequen correctamente a las personas- asegura alguien más.

Luego varias llamadas al papá de Fabiola, políticos de barrio, abogados sedientos de dinero y fama. Unos y otros le sugieren demandar, sacarle dinero a la escuela, meter a la cárcel al profesor, a la directora y al inspector.

Poco después la muerte de Fabiola y los funerales.

El caso es ficticio, pero no fantasioso, le aseguro que en algún lugar de nuestro México va a suceder. Con el relato no pretendo generar alarma, ni proponer que se cierren al 100% las escuelas. No se puede. Ni las escuelas, ni los comercios, ni las empresas pueden estar cerradas por completo. Lo que sugiero es que tengamos cuidado, mucho cuidado. Por un lado está la salud de las personas y por otro el riesgo de sufrir el calvario de una serie de demandas judiciales.

Estamos inmersos en una sociedad donde abundan las personas que para cualquier asunto buscan la judicialización.

¿Qué hacer al respecto? Primero, entender que la pandemia no ha concluido. Siguen ocurriendo hospitalizaciones y muertes derivadas del Covid-19, la mayoría de los decesos son de seres humanos no vacunados, aunque también hay personas fallecidas que habían sido inmunizadas.

Segundo, aceptar que el modelo a distancia no ha funcionado. No podía tener éxito una propuesta educativa basada en una programación televisiva. Hay retraso y abandono escolar, por lo que en unos años nos toparemos con un importante número de adultos analfabetas o con estudios de educación básica inconclusos.

Tercero, demandar la socialización de un protocolo claro que defina las responsabilidades de todos los miembros de la comunidad escolar. Las escuelas se pueden abrir sí y solo sí:

a) Hay filtros de ingreso a la escuela, con termómetro e interrogatorio. Y si además se colocan carteles que inviten a los padres a llevar a cabo un filtro en su hogar y a informar de cualquier contacto con personas con riesgo o con síntomas.

b) Se cuenta con pocos alumnos en el salón de clase, mínimo metro y medio entre cada estudiante. El maestro debe mantener una mayor distancia, pues es quien habla más durante la clase.

c) Se tienen espacios ventilados. La puerta y todas las ventanas deben estar abiertas. No importan las condiciones climáticas, siempre debe mantenerse ventilado el salón de clases.

d) En todo momento se debe portar correctamente colocado el cubrebocas.

e) La ingesta de alimentos debe hacerse al aire libre.

f) Se deben aislar en sus hogares a los casos sospechosos. No siempre se puede contar con una prueba y no siempre las pruebas son efectivas. Es importante atender a los síntomas y al contacto con personas contagiadas.

g) Profesores y directivos deben reportar a sus autoridades superiores y a las instancias sanitarias las incidencias relacionadas con el Covid que se vayan presentando.

Insisto. La situación es muy compleja. Atender los protocolos hace más seguro el transitar de todos. Hay que apoyar a los niños y los jóvenes en sus estudios, pero a la vez procurar que se mantenga un bajo margen de riesgo sanitario y legal.

 

Una pregunta al azar

Además del Gobernador de Coahuila, ¿hay otro mandatario estatal que defienda los colores del PRI y no busque la primera oportunidad para tirarse de tapete a la 4T?

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