El término inglés “compliance” puede traducirse como “cumplimiento” y se utiliza en el mercado empresarial para cumplir con las obligaciones de las empresas que han detectado la necesidad de contar con responsables en esta área para evitar señalamientos y asegurar la legalidad en su vida corporativa interna y externa.
El “compliance” es un conjunto de normas y buenas prácticas para garantizar la seguridad y eficacia a las empresas. Es un sistema reciente de gestión que tiene por objeto garantizar el cumplimiento regulatorio de los diferentes sectores, buscando alinear el debido funcionamiento y la obtención de los distintos fines empresariales.
El “compliance” busca que las organizaciones cumplan con las normas jurídicas, eviten sanciones y consecuencias de afectación funcional. Este sistema de gestión aplica en diferentes ámbitos como el funcionamiento operativo, la salud y el cumplimiento de las políticas generales de una organización.
El “compliance” se caracteriza por concentrar las políticas normativas, los procesos de organización y las prácticas operativas para asegurar el cumplimiento legal, ético y adecuado de las entidades, y buscar acciones preventivas para un control interno; evitando incumplimientos, detectando y aclarando cualquier tipo de conductas indebidas que generen consecuencias graves a las entidades.
Implementar un proceso de “compliance” requiere identificar los posibles riesgos de incumplimiento, asignar personas responsables, determinar la probabilidad de ocurrencia e impactos de riesgo y establecer control con indicadores.
El “compliance” concentra políticas internas, prevención de fraudes, la lucha contra la corrupción, el cumplimiento normativo, una organización saludable y la ética empresarial. Las empresas necesitan tener un mayor control sobre la información, que se considera un activo corporativo de gran valor.
Las ventajas del sistema de gestión son: primero, una mayor credibilidad para las empresas y la seguridad a los clientes por las soluciones que ofrece la marca como sello de calidad. Segundo, un aumento de la competitividad por una posición superior a la de la competencia y por mejores rutinas y soluciones que atraen a los consumidores.
Tercero, una ganancia de productividad y eficiencia que facilitan la operación, la eficiencia y la calidad, y cuarto, una cultura organizacional centrada en la prevención de riesgos y en la eficiencia de procesos, con la integridad de la información almacenada de las buenas prácticas para consolidar la empresa.
El programa implementa acciones para mejorar cotidianamente las empresas basados en la gobernanza corporativa, en la gestión y atención de riesgos y en la gestión empresarial de procesos.
Existen distintos tipos de “compliance” para estructura el cumplimiento y los controles internos de las empresas, como son el compliance empresarial, fiscal, laboral, ambiental y legal.
El uso de la tecnología colabora con la cultura compliance como un aliado fundamental en la búsqueda de buenas prácticas. La organización debe documentar los procesos, registrar las actividades y automatizar las distintas tareas para evitar las fallas.
El “compliance” permite tomar mejores decisiones y contribuye a una gestión corporativa que mejora la comunicación y la optimización funcional en conjunto; mejorando la reputación, la eficiencia y la productividad de las empresas.
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