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‘Cum clave’

Por Guadalupe Loaeza

Hace 10 meses

Cuando era niña, no quitaba los ojos de la vitrina que se encontraba en el comedor de mi casa. Allí, entre muchas tacitas de porcelana de París, se podían ver dos muñequitos de pasta vestidos de una forma muy extraña, cada uno de ellos tenía una alabarda, su traje era de colores azul, amarillo y rojo; llevaban medias altas del mismo color que el uniforme y en la cabeza, una boina negra. “Estos son los soldados de la Guardia Suiza que cuida al Papa”, contaba mi madre, mientras los señalaba con su índice, cuando había invitados a comer. Enseguida mostraba la fotografía de su visita al papa Pío XII: ella, con su larga y enorme mantilla negra; mi padre, vestido con mucha sobriedad, y el Pontífice muy delgado con sus anteojitos de aro redondo. A mí, lo que más me llamaba la atención era el par de figuritas muy bien hechas que se asemejaban a un par de enanitos. Me parecían tan reales que imaginaba que por las noches cobraban vida y recorrían los entrepaños de vidrio buscando la puerta de salida, entre muchos recuerdos de los viajes de mis padres a Europa. Entonces no sabía nada sobre los papas, ni desde cuándo habían sido nombrados, cuánto duraba su papado, cómo eran elegidos, qué tan poderosos eran y menos qué quería decir la palabra cónclave.

Gracias a que tendremos muy pronto, espero, a un nuevo líder de la Iglesia católica, sé por qué estos soldados tienen que ser a fuerza ciudadanos suizos. Fue el papa Julio II quien negoció con los “cantones helvéticos” para formar un contingente estable como guardia personal. Estos guardias deben cumplir con ciertos requisitos: primero, ser ciudadanos suizos, católicos, tener el servicio militar suizo, cumplir entre 19 y 30 años, medir, como mínimo, 1.74 cm; estar solteros y tener el bachillerato o diploma similar. Pueden tener novia, pero no podrán casarse hasta el quinto año, mientras sigan al servicio del Papa. Además, reciben entrenamiento militar y son “seleccionados por su integridad moral, formación física y compromiso espiritual… Sus principales funciones incluyen la escolta y protección del Papa durante ceremonias y viajes, la vigilancia de los accesos al Vaticano y la participación en actos litúrgicos y protocolarios” (Reforma).

Por lo general, este pequeño ejército está conformado por 135 soldados. Muchos de ellos no olvidarán jamás la terrible experiencia por la que pasaron el 13 de mayo de 1981 con el atentado del ciudadano turco Mehmet Ali Agca, de 23 años, que atentó en la plaza de San Pedro contra el papa Juan Pablo II. Fueron cuatro los tiros que estuvieron a punto de matar al Papa polaco; sin embargo, fue herido en la mano, el brazo y el abdomen. El presidente italiano Carlo Azeglio Ciampi le otorgó el indulto a petición del papa Wojtyla.

¡Qué nerviosos han de estar en la Guardia Suiza en estos momentos! Deberán cuidar no nada más al nuevo Pontífice, sino a 133 cardenales reunidos en la Capilla Sixtina. Desde su fundación en 1506, los mercenarios que la integraban eran célebres por “su valentía, lealtad y disciplina en combate (…) A inicios del siglo 16, Roma era una ciudad violenta y políticamente fragmentada. El papa Julio II, conocido como ‘el Papa Guerrero’, solicitó a los cantones suizos una fuerza militar leal para proteger su persona y restaurar el poder de los Estados Pontificios” (Reforma).

Especulemos un poco e imaginemos que por un milagro de la Virgen de Guadalupe fuera elegido Papa uno de los dos cardenales mexicanos, ya sea Carlos Aguiar Retes o José Francisco Robles Ortega, ambos con derecho a voto en el cónclave. En primer lugar, a quien más le daría coraje es a Trump, quien apoya 100% al arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan. He aquí una de las figuras más polémicas. Y claro, él también es conocido por su habilidad para comunicarse con los medios y por su presencia carismática. Según Trump, Dolan es un buen candidato; este, por su parte, ha reconocido “que Trump se toma en serio su fe cristiana”. Con esa declaración tan ridícula no va a ganar.

Por último me pregunto, ¿qué se habrán hecho los dos soldaditos de pasta, que habitaban en la vitrina del comedor de mi casa? Seguramente se escaparon para ir a ver a su novia al Vaticano. Mientras tanto, todo el mundo está con el alma en un hilo, esperando conocer los resultados del cónclave. ¿Quién será el próximo Pontífice máximo de la Iglesia católica?

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