Arte

Publicado el jueves, 15 de julio del 2021 a las 05:00
Ciudad de México.- A partir de sonidos e imágenes del territorio mesoamericano, el artista sonoro Jorge Martínez Valderrama (México, 1981) creó el paisaje sonoro electroacústico Saa Ñu’ú (Pájaros Barro) para el British Museum de Londres.
Como primer residente digital de su Centro de Excelencia Santo Domingo para la Investigación sobre Latinoamérica (SD-CELAR), el mexicano fue invitado a concebir una pieza a partir de un objeto perteneciente al acervo del célebre recinto, que resguarda joyas de diversas culturas.
Martínez Valderrama decidió trabajar a partir del Códice Tonindeye (Zouche-Nuttall), que figura en las colecciones del British, y que, según la descripción del museo, contiene dos narrativas: un lado del documento relata la historia de importantes centros de la región mixteca, mientras que el otro registra la genealogía, matrimonios y hazañas políticas y militares del gobernante ocho Venado Garra de Jaguar.
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Me di cuenta de que había ahí una parte sonora implícita en las narrativas, en las historias, que fueron, de alguna manera, gestando ideas en mi cabeza”, responde en entrevista el compositor y artista visual sobre la comisión, enmarcada en un programa institucional que conmemora los 500 años de la caída de Tenochtitlan.
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Mi idea de hacer un paisaje sonoro era posible y un proceso muy natural”.
En la frontera mixteca Puebla-Oaxaca, el artista sonoro grabó sonidos del agua, viento, aves y otros elementos naturales, acompañado de un equipo de video que registró imágenes del lugar.
Aunque su deseo era ir a los sitios de la Mixteca referidos específicamente en el Códice, donde se gestaron sus narrativas, en algunos casos fue imposible por permanecer cerrados debido a la contingencia, y, en otros, se requerían permisos de los ayuntamientos, además de presentarse dificultades en traslado y presupuestos.
Optaron entonces por la región fronteriza entre Puebla y Oaxaca, que ofrecía mayores facilidades de acceso con el equipo de grabación y sonido.
La decisión resultó acertada. Las imágenes recogidas junto al cineasta Marco Antonio Lara en Zapotitlán Salinas, Metzontla Los Reyes, San Juan Raya, Acatepec y Chazumba resultaron ricas en color, luces, paisajes y texturas.
En su paisaje sonoro, Martínez Valderrama incorporó, además de los sonidos de la naturaleza, instrumentos tradicionales prehispánicos, como ocarinas, silbatos y flautas, además de artefactos sonoros; algunos buscaban imitar sonidos del viento, la lluvia o los animales.
Su búsqueda lo condujo a Gregorio Cortés, constructor de instrumentos, quien había fallecido por Covid-19, pero contó con la ayuda de su hermano Mario, quien, a su vez, lo llevó con el músico mixteco Luis García, del grupo Yodoquinsi, con quien grabó “gestos, frases, melodías y sonidos” de diversos instrumentos y artefactos de su colección personal, la mayoría de origen mixteco.
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Los últimos años me he dedicado a hacer grabación de campo, pero también al uso de tecnologías, donde hago síntesis de estos sonidos y genero texturas o timbres a partir de estas grabaciones, y vino a darle riqueza a la paleta de sonidos”, dice el artista sonoro, quien también recurrió a sonidos generados por computadora para crear mayores texturas.
Saa Ñu’ú, o Pájaros Barro, puede verse en la página web del SD-CELAR (https://www.sdcelarbritishmuseum.org/?lang=es).
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