Espectáculos
Por
Livio Ávila
Publicado el martes, 13 de enero del 2009 a las 16:00
Saltillo, Coah.- Todas las casas guardan una historia de íntimos secretos como si fueran un gran baúl. Por ello sería algo aterrador que las paredes hablaran y nos contaran lo que han visto. Sin embargo, la historia del Recinto del Patrimonio Cultural Universitario no es un secreto: es un museo cuyas paredes nos llevan a su pasado y al arte pictórico mexicano.
Originalmente fue propiedad del inmigrante británico Guillermo Purcell, y hoy está en manos de la Universidad Autónoma de Coahuila. La historia de este edificio se desnuda de sus tres siglos en que ha estado en pie como un árbol ancestral.
El guía del lugar, Alejandro Castillo, invita a caminar por sus salas, dando la bienvenida a curiosos y a turistas en este barco fantasma lleno de pinturas y secretos:
Huellas del pasado
Es un lugar polifacético que incluso hizo las veces de Banco Nacional de México hasta los inicios de la revolución. Por ello podemos entrar como ladrones a su bóveda que hasta hoy se conserva. Dentro hay expuestas varias monedas de plata, cobre y níquel, que desde épocas virreinales nadaron por manos mexicanas: las Juanas y los Carlos del siglo 16 son las más antiguas, deformes por el martillo con que se forjaron.
En la sala permanente hay objetos domésticos desde el siglo 17 al 19 como candelabros y tijeras para cortar pabilos de velas que nos dicen cuál era la única electricidad. Lo femenino se ve en objetos de cocina y baúles laberínticos que mantenían secretos bajo llave.
El arte sacro se muestra en crucifijos llenos de dibujos del Purgatorio.
Botellas, jeringas y medicamentos encontrados (un tratamiento contra la sífilis). Una botella de cerveza evidencia que esta bebida ya andaba de moda en aquellos siglos. ¿Debemos sorprendernos?
Otro detalle es que los vestigios de la casa original, como dos chimeneas, el piso y un pozo de 14 metros, se dejaron. Dicho pozo era una noria que hoy se cubre por un vidrio sobre el que podemos caminar para echar un vistazo al abismo.
Galería de cuatro siglos
La virgen María, la mitología griega e incluso la indígena se plasman en la galería de pinturas que pertenecen a la Pinacoteca del Ateneo Fuente. La mayoría son pinturas de la Academia de San Carlos de México que llegan desde el siglo 16 y otras donadas que llegan hasta el siglo 20.
Barroco y modernismo son algunos estilos que el ojo del visitante puede palpar en los 27 cuadros expuestos en dos pisos. Uno importante es la “La Leyenda de los Volcanes” (1910) del reconocido mexicano Saturnino Herrán.
El retrato del saltillense Artemio de Valle Arizpe lo muestra con vestimenta de la época virreinal, a pesar de ser contemporáneo. Rubén Herrera, Germán Gedovius e Ignacio Rosas son otros importantes pintores Los libros del Ateneo, desde 1500 a 1900, están guardados en una biblioteca como bebés en la incubadora esperando al investigador que lea su fragilidad de latín, español y otras lenguas.
expuestos.
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