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Coahuila

De complots y pataleos

Por Alejandro Irigoyen Ponce

Hace 6 años

Cuando un partido, una estructura gubernamental, no encuentra oposición alguna, se alimentan en sus entrañas egos, se desatan las ambiciones y se abren puertas para la truculencia palaciega. Total, saben que la batalla debe ser interna, ya que afuera no hay nada ni nadie que les haga sombra.

Lo que hoy sucede al interior de Morena es, toda proporción guardada, similar en sus formas a lo que sucedía en el palacio de Versalles, en la época de los Luises.

Intrigas, complots, golpes bajos y una muy dura, pero soterrada guerra entre personajes que se disputaban el favor del rey y, por ende, el poder.

Bueno, pues la guerra entre personajes que se disputan el favor de AMLO y que no buscan otra cosa que controlar ese partido-movimiento llamado Morena, ya alcanza otros niveles, los de la ruptura, los del todo o nada.

Lo que dice uno de los aspirantes a la dirigencia nacional, Porfirio Muñoz Ledo, revela en toda su magnitud con lo que juegan esos que hoy manejan al país, con la anuencia del Presidente.

Porfirio, (que dicho sea de paso es, junto con Cuauhtémoc Cárdenas, de los pocos personajes al que el Presidente no toca, aunque exprese abiertamente su desacuerdo e incluso cuestione decisiones que luego se vuelven políticas públicas), dice que si su contrincante Mario Delgado gana la elección interna, el canciller Marcelo Ebrard se convertirá de facto en el Presidente de la República, lo que pondría fin anticipado, políticamente hablando, al sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

De ese tamaño. Dice que Marcelo Ebrard y Mario Delgado, las dos torres en el ajedrez de la 4T, confabulan, complotean para arrebatarle el sexenio a López Obrador.

Porfirio es un hombre honesto, inteligente, gran tribuno y de izquierda de cepa pura, pero ahora comete un error: es purista e idealista en un entorno pragmático; patalea cuando sabe perfectamente que los dados están cargados y que será Mario Delgado el nuevo dirigente de Morena.

Y sobre Ebrard, parece obviar que el canciller es lo que es, un vicepresidente de facto, porque así lo quiere Andrés Manuel, un presidente que hoy por hoy puede encumbrar o destruir a quien quiera, cuando quiera, y eso todos lo saben, especialmente Mario y Marcelo.

Sí, parece que Porfirio se equivoca y patalea cuando sabe perfectamente que nada puede hacer para cambiar el rumbo por el que transita Morena, y el Gobierno federal.

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