Huilota quiere decir en náhuatl paloma, y el nombre del barrio como era la costumbre hace ya muchos años se adopta por algún negocio, accidente natural de la tierra, un hecho sobrenatural, algún árbol o el domicilio de alguien, así por ejemplo nacieron lugares como: El Molino, El Fortín de Carlota, Guanajuato, Los Cerritos, El Barrial, Chapultepec, San Luisito, Los Pilares, La Parra, Las Huertas, Ojo de Agua, Topo Chico, Águila de Oro, La Calcinadora, La Fundición, Santa Anita, Las Varas, El Calvario, La Guayulera, La Loma Trozada, Atotonilco, El Ristre, El Callejón del Diablo, El Kelso, El Gato Negro, La Huilota, Los Bosques.
Y algunos otros que tomaron el nombre de los antiguos molinos de trigo que eran: los de Belem, La Concepción, La Esmeralda, El Labrador, La Purísima, El Porvenir, La Goleta, Eureka, El Molino Nuevo, El Fénix y La Colmena.
El nombre del barrio de la Huilota, obedece a la instalación de una tenería o curtido de pieles, que así se denominaba y la gente para ubicar el sector comenzó a señalar: “Ahí donde está la Huilota”, y por muchos años se le conoció con ese nombre.
Originalmente la Huilota está delimitado por el bulevar Jesús Valdés Sánchez al norte, al sur el bulevar Coss, al oriente y poniente las calles Dionisio García Fuentes y Mariano Abasolo.
Para mayor orientación en este sector se ubica la iglesia del Espíritu Santo. Fueron dos las Huilota: la Huilota de arriba y la Huilota de abajo.
Muy cerca de las tenerías por la calle Abasolo, al norte, nació y vivió por muchos años el famoso comunicador saltillense Ramón López Morán, quien hizo historia como locutor y redactor de noticieros en la empresa regiomontana Multimedios, donde fue ejemplo de seriedad y profesionalismo, poniendo muy en alto el nombre de Saltillo.
Una loma al final de la calle Abasolo (que todavía no tenía continuación hacia el norte de Valdés Sánchez) dio nombre al barrio Topo Chico, por su parecido con un topo pequeño.
Ahí habitaron familias famosas como los Miller, los Ochoa, los Vaquera (carpinteros), los Castillo (caleros), los Jaime (familiares de Agustín Jaime), los Covarrubias (abarroteros). Los Pepi (dueños de las grandes huertas). Don José Hernández, juez vitalicio del barrio. Un personaje pueblerino, don Toribio, vendedor de kiote. Muy cerca del Topo Chico se ubicaba el internado Vicente Suárez, con mucha historia, ahora convertido en edificios de la Secretaría de Educación de Coahuila.
Leona Vicario se llamó originalmente el barrio, antes de llamarse Topo Chico, según consta en la escritura del predio que compró el padre de Ramón López Morán, para construir la casa donde nació y creció el comunicador.
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