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Coahuila

De la prensa “malvada” había que defender a López de Santa Anna

Por Rodolfo Villarreal Ríos

Hace 4 años

La semana anterior nos ocupamos de relatar el episodio final en la vida de quien, indiscutiblemente, está colocado en la cima de la historia patria. En esta ocasión habremos de descender para abordar sobre un sujeto ubicado en la sima, podríamos decir en el albañal, de los aconteceres nacionales, Antonio de Padua María Severino López De Santa Anna y Pérez De Lebrón

Eran los primeros días de marzo de 1853, el país se encontraba en tal estado de desgracia que los notables no tuvieron idea mejor sino ir hasta Turbaco en Colombia para suplicarle al ciudadano López que viniera a salvar a la patria. Sacrificado, como era, aceptó sin reparos volver a México para ocupar por undécima ocasión la presidencia de la república. Pronto, en México, los panegiristas de aquel López se dieron a la tarea de soltar historias para edulcorar la imagen de quien llegaría nuevamente, a salvarnos (¡!). Y distribuyeron comunicados atribuidos a pobladores de Turbaco y personajes de Cartagena. Para que aquello adquiriera visos de autenticidad, lograron que dichos escritos se publicaran en un diario Liberal, “El Siglo Diez y Nueve.” ¿Habrán utilizado aquel viejo método de “ahí como cosa tuya” o la presión se daría en otra forma? Vaya usted, lector amable, a saber, como fue, pero aparecieron impresos tanto en ese diario como en El Universal. 

En su edición del 2 de abril de 1853, El Siglo Diez y Nueve publicaba textos muy sentidos, supuestamente, elaborados por ciudadanos colombianos agradecidos quienes se lamentaban de que su benefactor tuviera que dejarlos para venir a salvar a su patria. Según la nota, los habitantes de Turbaco no escatimaron elogios para quien se iba. Vaya usted a saber que repartía este fulano, pero entre los lamentos que se plasmaron estaban algunos como: “…lo cierto es que se ha alejado de nosotros la mano prodiga, el corazón magnánimo, que sabía llevar consuelos y consuelos eficaces  y oportunos allí donde la adversidad había dejado caer su mano de hierro; lo que es cierto, tristemente cierto, es que el ilustre general [López De] Santa Anna, nuestro padre, nuestro guia, nuestro estímulo para el trabajo, nuestra esperanza, en fin, ha partido. Quedamos solos en la orfandad y la miseria.” Si usted, lector amable, duda de que eso haya sido escrito por los lugareños mencionados, ya somos dos. Todo eso tenía el tufo de un desmanchador de la imagen de aquel que regresaba para salvarnos (¿?). Pero eso era nada con lo que aparecería en “El Universal.”

Antes de seguir, hemos de precisar que dicha publicación, excepto por el nombre similar, nada tiene que ver con el hoy. Aquel era un periódico dirigido por el catalán Rafael De Rafael y Vila, detrás de quien estaba, como director intelectual, Lucas Ignacio Alamán y Escalada quien terminaría sus días como la materia gris del ciudadano López. Además, contaba con colaboradores como Manuel Diez De Bonilla (uno de los firmantes del Tratado de la Mesilla) e Ignacio Aguilar y Marocho (uno de los notables que fue a traer a Maximiliano). Todos, como diría en otro contexto nuestro amigo Rubén Islas Fuentes, “finísimas personas” de quienes se podía esperar cualquier cosa con tal de convertir a un delincuente en héroe con aromas de santidad. En el proceso de glorificar la imagen de López De Santa Anna era necesario escoger al malvado de la cinta y ese rol le fue asignado a la prensa integrada por una partida de Liberales. ¿Serían fifís? Pero para combatir a esos “malvados” estaba el diario ya mencionado, El Universal, aun cuando, sospechamos, que se trataba de una pluma única. Veamos lo que, el 4 de abril de 1853, apareció publicado ahí.

En un artículo titulado “Conducta desleal. La prensa liberal y el general [López De] Santa -Anna,” No había firma de quien era el autor, pero pudiera tratarse de Alamán. Revisemos aquel texto que, por momentos, lleva a confundir las épocas, algo que sucede a quienes tienden a embrollarse ante los numerales XIX y XXI, algo que estamos seguros no pasará con usted, lector amable.

Aquello empezaba envuelto en un tono dramático al mencionar que “ si hay una cosa  que cause en todo corazón mexicano una tristeza mayor aun que la contemplación de las heridas profundas que atraviesan el seno de esta patria desgraciada, y ya casi sin vida, es sin duda alguna la consideración del incomprensible empeño con que muchos de sus hijos se vuelven contra ella cual mortales y encarnizados enemigos, en el instante mismo en que perciben alguna señal que indique que aun no ha perdido toda esperanza de salud.” Eso era apenas el inicio, había que añadir liquido rojo al asunto y continuaba, “si la sangre que por tanto tiempo y con tanta abundancia ha vertido, llega a querer restañarse; si sus doloras y mortales heridas dan algún indicio de querer cicatrizarse, cual crueles caribes esos hombres insensatos se arrojan sobre su seno palpitante y lo desgarran otra vez, y abren de nuevo sus heridas, y hacen que vuelva a correr la sangre y no cesan satisfechos de su horrible tarea, mientras no ven que ha desparecido para ella toda señal de salud , y que entra de nuevo en su dolorosa agonía.”  Tras de ese hemoglobínico derramamiento, pasaba a acusar a los traidores a la patria cuando, según el autor de aquella pieza, rindieron pleitesía al extranjero.

Decía que volvían con nuevos bríos y clamaba que “por el lado del Norte, dibujase ya en tintas de sangre y de fuego, la ultima calamidad que se avanza con paso de gigante… La nación ve el peligro, lo siente, lo comprende en toda su extensión. Ha echado la vista  en derredor de sí buscando un camino de salvación, un lugar donde guarecerse, y no ha encontrado mas que ruinas amontonadas donde quiera…La nación, atónita ante esta  general ruina, asustada y temblando al ver la proximidad de los cien peligros que la amagan, dejándose llevar por ese instinto certero de conservación innato en las sociedades  como en los individuos han apelado al ultimo remedio, al solo eficaz en tales crisis, al único que aun le ofrecía alguna esperanza de salvación, al principio de la autoridad…En medio de la aterradora oscuridad que cubre todos los horizontes no hay otro punto luminoso, no hay otro norte que pueda dirigir el rumbo.” Ante ese panorama tenebroso no quedaba más que una opción para salvar a la patria.

Por ello, se indica que “como para poner en practica el principio de autoridad, es absolutamente preciso personificarlo en un hombre, la nación ha escogido al único de sus hijos que en las actuales circunstancias posee todo el prestigio necesario para contener desordenadas ambiciones que amenazan al país con una guerra civil, para cortar el desorden político, para forzar los trastornadores a la obediencia, en una palabra para dar al principio de autoridad todo su desarrollo, todo el vigor que necesita para la salvación de la sociedad.” Por un momento nos perdimos y pensamos que retrocedíamos a un pasado no tan lejano cuando embaucadores vendían quimeras a los ilusos, pero no, se trataba del XIX y no del XXI. Dejemos desvaríos derivados de la falta de concentración y volvamos a la narrativa en cuestión.

“¿Se habrá equivocado la nación? En las solemnes crisis casi nunca se equivocan las naciones; los grandes errores precursores de las catástrofes, rara vez tienen su raíz en las aspiraciones de los pueblos; tiénenla casi siempre en la ignorancia o en la debilidad o en la mala fe de los que se encargan de dirigir estas aspiraciones, de darles forma y de procurar su realización.” Lo único que ahí faltó fue escribir que el pueblo es bueno, los malos son aquellos que no lo entienden, porque no provienen de él, pero eso es letra para una canción que se compondría muchísimo tiempo después. Entonces, arreciaba la filípica.

El autor del escrito, con tufos cada vez más alamanistas, plasmaba que “vosotros los que hasta ahora  habíais sido  los bajos aduladores del pueblo mexicano, y que ahora lo cubrís con el inmundo lodo de vuestros miserables sarcasmos; vosotros los que estáis en contra del espíritu de  la actual revolución , porque os repele y anonada vuestros proyectos, proponednos una solución del actual problema diferente de la que la nación le ha dado; manifestadnos de la manera que podría salvarse, sino era apelando al principio dela autoridad; y decidnos en quien otro podría personificarse este principio sino en el general [López] De Santa Anna.” Aleluya, por fin, se especificaba quien era el Mesías salvador. Y, ya levitando por descubrimiento tan grande, el redactor de 1853 nos mencionaba: “Decidnos que otro mexicano podía en las presentes circunstancias haber contenido con el influjo de su nombre, tantas aspiraciones anárquicas, tantas ambiciones privadas, tantos proyectos funestos, tantas tentaciones traidoras. Suprimid por un instante al general [López De] Santa Anna; supongamos que la mano airada de la Providencia lo arrebata repentinamente de nuestro suelo [solamente le faltó agregar, ni lo permita el Altísimo]: ¿A quién poneis en su lugar? ¿Cómo resolvéis el actual problema? ¿Cómo contenéis las ambiciones funestas de tantos que quieren ser presidentes y gobernadores, y ministros, y jefes de una u otra clase, y para conseguirlo están prontos a encender el fuego de una guerra civil? ¿Cómo armonizáis los intereses del comercio y de la industria y agricultura hoy en abierta pugna? ¿De que modo poneis a Puebla y a Guadalajara de acuerdo con Veracruz, con Tampico, con los puertos todos que han resuelto cada uno a su modo la cuestión del arancel? En fin, ¿Cómo impedís el fraccionamiento de la república, precursor infalible de la disolución de la sociedad?” Con el cierre de este párrafo ya no tenemos duda que la mano guiando el manguillo era la del centralista Alamán quien embelesado encontraba virtudes difíciles de encontrar en aquel sinvergüenza saltimbanqui- independentista-imperialista-liberal-clerical-anticlerical-monarquista-entreguista, pero ante todo lopezsantanista, en síntesis, un oportunista, quien instituyó, debemos darle el reconocimiento debido,, una escuela de largo alcance y sus enseñanzas fueron tales que trascendieron los siglos y en ella han abrevado una larga lista de  artistas de la machincuepa política. Quienes tomaron todos los cursos y siguieron los consejos del gallero de Manga de Clavo  han tenido éxitos notables  en eso de engañar al pueblo “bueno.” Pero seremos necios, otra vez desviándonos del tema tratando de hacer inferencias, aquel era el XIX y no el XXI.

Retornemos al texto del escribano de aquel artículo en donde se apuntaba que “el general [López De] Santa Anna  ha venido a ser pues, una necesidad imprescindible, ha venido a ser la única solución que tiene la cuestión presente, la única salida del peligroso laberinto en que la nación se encuentra.” El autor de esa pieza tenía visión limitada, mas cerca de los que pudiera imaginarse, estaba en proceso de formación una generación de hombres quienes verdaderamente habrían de dar respuesta a los problemas de la patria, pero aun no llegaba su tiempo. Por lo pronto, había que seguir con la narrativa fantasiosa en la que se apuntaba: “¿Trae acaso el general [López De] Santa Anna algún ejercito en que apoyarse? ¿Trae por ventura los tesoros de Rothschild, o la piedra filosofal, o en fin algún talismán misterioso y potente que convierta el mal en bien? No sin duda; nada de esto trae el general [López De] Santa Anna lo único que trae es su prestigio, Quitádselo y lo reducís a la impotencia, y no tenéis solución para la cuestión presente y no hay salida en el intrincado laberinto en donde la nación se debate.” Como vemos eso de vender a los salvadores de la patria como los que “solititos,” sin el apoyo de ningun interés económico, o con el soporte de ejercito alguno detrás, van a salvarla es un asunto antiguo. Pero aun no terminaba la perorata.

Ya casi para concluir, se apuntaba que “si, pues, por la combinación y la fuerza de las circunstancias, el prestigio del general [López De] Santa Anna ha venido a ser la única tabla de salvación que nos ha quedado en nuestro e inmenso naufragio, el querer ahora hacer pedazos esta tabla es un crimen gravísimo, es una verdadera traición.” No hay duda de que los obnubilado$ de aquella época no veían más allá de su nariz, su ídolo era un ser perfecto, el único capaz de conducir a la nación a través de aquel camino agreste, quienes no lo percibian de esa manera merecían ser despreciados y descalificados. Todos ellos se sintetizaban en un grupo, la prensa liberal cuyos integrantes no terminaban convencerse de que al general López no lo movía ningun otro interés que no fuera el del beneficio de la patria. Como siempre, es más fácil endilgar al mensajero la diatriba que buscar como resolver los problemas. Y si alguna duda cabe, revisemos el texto del último párrafo de aquel articulo glorificador de aquel sujeto quien, ya para entonces, cargaba una deuda enorme para con la patria y no a la inversa, pero al que una pluma bien aceitada convertía tanto en héroe como en víctima de los ‘malvados.”

En ese contexto, se indicaba: “Pues esto [una traición] es lo que está procurando hacer ya la prensa llamada liberal, cuya misión parece ser la de impulsar incesantemente la ruina del país, destruir todas las semillas de regeneración y de vida que aun encierra en su seno, y cerrar todas la avenidas por donde le puede venir el bien; misión tristísima, que solo la deplorable ceguera producida por el insensato espíritu de partido, ya que no otra cosa todavía más deplorable, puede hacérsela aceptar a hombres que se decoran a si mismos con el dictado de patriotas.” Vaya periodistas rejegos, ¿cómo no entendían todo lo bueno que traería la llegada del general López De Santa Anna? Pero esa diatriba era apenas una probadita de lo que, acerca de la prensa liberal, se escribiría en defensa del salvador de la patria, algo de los que nos ocuparemos en la colaboración de la semana próxima.  Por lo pronto, si algo de lo aquí presentado luce similar a otro tipo de situaciones que ha vivido el país, por favor lector amable recuerde que se trata de eventos acaecidos en el Siglo XIX y no en el XXI, el orden de los numerales es importante, aun cuando en ocasiones haya quien los confunda. [email protected]

Añadido (22.27.106) No hay duda, en la reunión lo infectaron. Apenas terminó esta y cuando le dijeron que nadie sufragaría por él, arguyó que tenía otros datos que le daban el 92 por ciento de la intención del voto de sus correligionarios. Después, se fue a la gira en la cual no logró ningun acuerdo concreto que valiera la pena presumir, pero al regresar proclamó que el viaje fue todo un éxito. ¿Alguna duda de que el ultimo visitante que recibió, previo a su viaje, lo contagió con el virus del mundo paralelo?

Añadido (22.27.107) Una más del Premio Nobel de Economía 2008, a razón de no sabemos qué, Paul Krugman. Primero, predijo que, con la victoria del presidente Trump, la economía estadounidense se iba ir al caño y resultó todo lo contrario. Posteriormente, auguró que la elección del presidente Biden era lo mejor que le podía suceder a la economía estadounidense y ya vemos en donde anda. Ahora, sale con que no fue capaz de figurarse que la inflación en los EUA habría de llegar a los niveles que hoy tiene. Eso sí, su falta de acierto busca esconderla con que su equivocación fue “una lección de humildad.” ¿Habrá quien crea que este fulano pleno de petulancia, [podemos dar fe de ello], posee un gramo de humildad? Sobre asuntos económicos, como lo mencionamos arriba, ya sabemos lo acertado que es en sus análisis. 

Añadido (22.27.108) El lábaro patrio podrá hacer las veces de cobertor en el imaginario, pero no es útil en el mundo real en donde hay compromisos firmados por cumplir. 

Añadido (22.27.109) Por culpa de Angela Merkel, Alemania anda pidiendo favores para que los ayuden y no vaya a sufrir desabasto de gas durante el invierno. Eso sí, todos le aplaudían a la ciudadana Merkel cuando se puso a comprar hidrocarburos a Rusia para no depender de los EUA. Le dijeron lo que iba a suceder, pero, entonces, se creía la líder del mundo. Lección para todos aquellos que se infatúan estando en el cargo y, por sus delirios, dejan a sus países en estado de indefensión. 

 Añadido (22.27.110) Llevar agua de Tabasco hasta Sonora es tan fácil como sacar petróleo con un popote. Los tabasqueños y sus perspectivas muy particulares. ¿Qué contendrá el agua del Grijalva?

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