Coahuila
Por María José César
Hace 7 meses
“Conectarse con personas virtualmente puede aumentar el riesgo de mala comunicación o percepción errónea que conduce a dificultades en las relaciones y al riesgo potencial de desarrollar problemas de salud mental”. Merril
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 280 millones de personas en todo el mundo sufren de depresión. Podemos decir, por lo tanto, que se trata de un trastorno común del estado de ánimo es común en todo el mundo, con un estimado de 3.8% de personas afectadas, incluyendo 5% entre adultos y 5.7% entre adultos mayores de 60 años.
Un estudio publicado en Journal of Social and Clinical Psychology, que buscaba entender la prevalencia de este trastorno, ha identificado que el uso de las redes sociales puede ser un factor de riesgo clave. En este estudio se encontró, que cuanto menos usaban las personas las redes sociales, menos deprimidas y solas se sentían.
Y es que me parece un foco sumamente importante en el que hemos de centrar nuestra atención. El impacto que tiene el uso de las redes sociales en nuestro autoconcepto, en la forma en la que nos relacionamos con eso, el valor que le damos sobre lo que vemos, y la manera en la que estas alimentan de forma positiva o negativa nuestra mente, puede tener un efecto devastador de manera integral.
Otro estudio que fue publicado por The Journal of Affective Disorders mostraba cómo el uso de estas afectaba en los rasgos de la personalidad. Por ejemplo de las 978 muestras, se encontró que independientemente del tipo de personalidad, el uso de las redes sociales aumentó el riesgo de futuros diagnósticos de depresión. Y… ¿por qué sucede esto? ¿Por qué las redes conducen a problemas de salud mental? Las explicaciones más certeras afirman que la simple comparación con otros que parecen estar viviendo sus mejores vidas. Esto causa baja autoestima y otros problemas de autoimagen y autoconcepto.
Otra razón es que las redes pueden hacer que las personas se sientan solas, y de la misma manera les quita espacio para tener interacciones sociales y reales en la vida real.
Y tú… ¿Cuánto tiempo pierdes en una red social? ¿Cómo te sientes al dejar de usarla?
¿Qué pudieras observar en tu hijo adolescente sobre la manera de verse a sí mismo, su autoconcepto y valía personal? ¿Se reconoce a sí mismo gracias a un autoconcepto seguro o en base a lo que muestra en su “profile”?
¿Has escuchado sobre el libro Reclaiming Conversation? En él, Turkle describe cómo cada momento que los adolescentes pasan con sus padres, también lo pasan con la necesidad de sus padres de estar constantemente conectados. Esta es considerada hoy la primera generación (14-21 años) en ser tan afectada gracias a las redes sociales.
Hace unos días, me encontré con una conferencia de una de las siquiatras que más admiro, Marian Rojas Estapé, y ella hablaba con una claridez sobre el cómo nos vemos afectados de forma directa e inconsciente al estar en una red social. Ella decía que… “Siempre que te metes en una red social, tú te comparas. Es un mensaje inconsciente. Siempre hay gente de viaje, con hijos impecables, mientras yo tengo hijos que están batidos y se ven sucios. Siempre hay un punto comparativo… Y esto nos afecta al compararnos. Y compararse es uno de los ítems que está asociado con la tristeza o infelicidad. Las redes sociales me recuerdan constantemente lo que no tengo o lo que puedo tener. Estas sólo me recuerdan cómo puedo mejorar: apúntate a un curso para ser más saludable, para ser mejor padre, para cocinar recetas con aguacate… todo te recuerda que puedes mejorar en uno u otro aspecto. Y todo esto es imposible, porque es infinito”.
¿De qué manera te mueve esto? ¿Qué cara muestras o se te muestra de la gente que sigues en redes? ¿En qué te nutre o permites que te afecte?
¿Te has observado cómo tal vez el tiempo que inviertes te genera más sensación de infelicidad, de tristeza, de vacío? Recuerda que parte de nuestra salud, requiere un compromiso personal hacia el observar y reconocer qué sí nutre y que otra cosa me desequilibra de ciertas formas. Date permiso de observar con sinceridad de qué formas te nutre y de qué otras es un riesgo para tu salud. Recuerda que un manejo asertivo de las redes sociales, contribuye sin duda a una mayor salud mental.
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