En nuestro país, la educación dejó de ser garantía de movilidad social desde hace décadas. Eso es cierto, como también lo es que no resultan gratuitas las críticas de fondo a nuestro sistema educativo, por sus deficiencias cualitativas y por el hecho de que no construye ciudadanía ni pondera esquemas formativos que alimenten el pensamiento crítico. Es, en suma, un sistema bastante mediocre.
Entonces, si no garantiza movilidad social, y si abogados, ingenieros, incluso médicos, se ven reducidos por el contexto económico hostil, a trabajos que solo permitirán la sobrevivencia, y por añadidura tenemos un sistema de enseñanza-aprendizaje que no fomenta el desarrollo intelectual, un sistema que permite que solo uno de cada 20 niños pueda comprender un texto… ¿de qué sirve estudiar?Hay una respuesta que vale la pena tomar en cuenta, la del escritor Corrado Augias, que responde, y cito: “hay que estudiar para escapar de la cárcel, de esa cárcel en la que nos quieren mantener los que nos quieren idiotas”, y agrega: “si trepas por encima del muro de la ignorancia, entonces comprenderás sin tener que pedir ayuda y será difícil engañarte”.Sí, para eso sirve estudiar, para no ser una mente débil que dependerá de los hombres más viles, los que desde las más altas esferas del poder público mienten, engañan y manipulan.Y hoy, más que nunca, urge estudiar, y más allá de las aulas; estudiar para gritarles a quienes nos quieren idiotas, que simplemente no pueden mentir, engañar y manipular, hacer lo que les venga en gana y quedar impunes.
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