Las clases que impartía en la Escuela Nacional de Economía, eran muy concurridas por los futuros economistas, había en él, una empatía, poco conocida en el medio magisterial universitario de su tiempo, que se reflejaba en el interés que tenía por formar cuadros, que contribuyeran a mejorar la calidad de vida de los mexicanos; a la hora de explicar la agenda del desarrollo económico, lo hacía de una manera tan espontánea y pedagógica que quienes lo escuchaban, se interesaban por aprender y profundizar más sobre los temas expuestos en el aula por el profesor: Horacio Flores de la Peña (1923-2010). Saltillense y ateneísta, que además de docente tuvo una profusa carrera en el servicio exterior mexicano. Con él terminaba la generación de economistas egresados de la UNAM, que fueron artífices del desarrollo estabilizador planificado desde el Gobierno y discutido en la catedra universitaria, que modeló el rumbo del país entre 1952 y 1970.
Uno de los temas que se exponían en clase era el papel que jugaban los bancos de desarrollo y comerciales (privados, y muy regulados) en el crecimiento económico, a través de la generación de créditos; los primeros los orientaban a los municipios, entidades federativas y sector público, mientras la banca lo hacía otorgando préstamos a los sectores productivos de la economía, así como facilitando empréstitos a particulares con solvencia económica.
Gráficamente la economía del país transitó por valles y picos, así fue la trayectoria del PIB durante varias décadas (1970-2022). Lo anterior derivado, de las modificaciones en los paradigmas económicos (Desarrollo compartido y Promoción de exportaciones). Estos tuvieron una constante: el relegar a la banca de desarrollo, en cuanto al volumen de créditos que ofrecía a su cartera de clientes, en relación al que brindaba en el anterior modelo económico. Se eliminaba el subsidio que se tenía en la tasa de interés, que se fijaba cuando se financiaban proyectos públicos.
Después de 1983, llegaba la apertura comercial y financiera, abrogando la Constitución, para dar paso a la inversión extranjera en la tenencia de la banca comercial. Al concluir 2022 la red bancaria privada se conformaba por alrededor de 50 bancos, conformado un sistema mixto, que comprendía instituciones extranjeras y de capital mexicano con cobertura nacional y regional; no sin antes, mencionar que durante la transición de particulares alGobierno, y de éste a la reprivatización bancaria, se pasó por tres momentos álgidos, ocasionados por los quebrantos en los estados financieros bancarios, que la orillaron a la quiebra sistémica.
Quedaba registrada en las crónicas del archivo de la nación: La estatización de la banca (1982); el rescate bancario por el FOBAPROE (1994-95) y, los efectos de la crisis hipotecaria iniciada en Estados Unidos (2007). Después de esta última debacle bancaria internacional. Los accionistas españoles, ingleses y chinos decidieron incrementar los índices de capitalización de sus sucursales afincadas en el país. Inclusive yendo más allá de lo sugerido por los acuerdos de Basilea I y II. Protección que también asumían los banqueros nacionales. Lecciones que se pueden aprender de la banca estadounidense. Sorpresivamente para los bancos centrales de América Latina, y sin ninguna duda también para la cartera de ahorradores de un par de bancos estadounidenses. Éstos caían en bancarrota, se presentaba un desbalance en sus estados financieros. Su planificación entre activos y pasivos (ahorros) en cuanto a los tiempos asincrónicos entre: remisión de deuda y pago de capital e intereses a los ahorradores, ecuación que se vio tergiversada por las políticas monetarias restrictivas de la Reserva Federal (FED) en pro de contener la inflación en el país. Las paulatinas alzas en la tasa de interés de referencia desde marzo 22, desvaloraba los instrumentos de inversión en manos de los prestamistas de tales bancos, quienes no racionalizaron su reacción, y optaron por el retiro inmediato de sus fondos.
Desde luego pensando en colocaciones más rentables como la adquisición de acciones en la bolsa, o refugios más seguros como el mercado del oro, bienes raíces, etc. La primera lección. Es muy antigua, y se enseña en los primeros semestres en la licenciatura de economía. Cuando se pone en riesgo el patrimonio de las familias o de acaudalados inversionistas, no hay ningún banco comercial en el mundo, que pueda resistir el retiro masivo de los recursos monetarios que administra, antes de cumplir con sus obligaciones crediticias, se declara en quiebra. Segunda lección. Ésta difiere de la anterior, porque no es de sentido común, procede de la reacción de los tomadores de decisiones ante situaciones inflacionarias. De ninguna manera debe pasar desapercibido el sector financiero en la formulación de políticas anti-inflacionarias, como parece que sucedió en la economía estadunidense.
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