El debate es una forma de discusión formal y organizada que se caracteriza por enfrentar dos posiciones opuestas sobre un tema determinado. El debate es el intercambio de opiniones críticas, que se lleva a cabo frente a un público y con la dirección de un moderador para mantener el respeto y la objetividad entre ambas posturas. Cada postura debe exponer su tesis y sustentarla por medio de argumentos y contraargumentos sólidos y claros. Además, cada posición debe buscar el interés del público, buscando que éste forme su opinión. El debate está formado por tres entidades: los participantes el moderador y el público. La calidad y fluidez del debate dependen de la capacidad de escuchar y contraargumentar, así como del conocimiento de los participantes del tema a tratar.
En días pasados se suponía que se iban a realizar dos debates entre los candidatos a la Gubernatura de Coahuila, y digo se suponía, porque los eventos que se llevaron a cabo se pueden clasificar de diversas maneras, pero definitivamente, y según lo definido líneas arriba, en cuanto a la esencia y las formas que conforman a lo que se denomina un “debate”, fueron todo menos eso.
Con todo respeto para los demás contendientes, el candidato de la Alianza Ciudadana por la Seguridad fue el único que “le agarró la onda” de lo que se trataba y lo expresó de la manera correcta, exponiendo propuestas sustentadas por medio de argumentos sólidos y claros, y, sobre todo, contundentemente respaldados por sus logros como Alcalde de Saltillo exitosamente en dos ocasiones. Tan inobjetable fue su labor en este cargo, que los demás candidatos no tuvieron la más mínima oportunidad de dirigir sus criticas hacia su persona o su función como servidor público, y solo se pudieron limitar a atacar a gobernantes de un pasado lejano, porque ni siquiera hay tampoco razones para objetar lo realizado por el actual gobernador Miguel Ángel Riquelme, replicando la estrategia y el discurso repetido hasta el cansancio por el Gobierno federal de culpar a gobiernos anteriores, ubicándose en sexenios anteriores sin analizar lo real y objetivamente importante, “El aquí y el ahora”.
Que pasa aquí y ahora en Saltillo, en Coahuila, en México y en el mundo entero. El candidato de la Alianza, Manolo Jiménez, en ambos “debates” dio cifras reales del avance que logró para posicionar hacia adelante en muy diversos rubros cuantificables en calidad y cantidad a Saltillo, la ciudad que gobernó durante dos periodos consecutivos. Sus oponentes fueron incapaces de refutar sus aseveraciones, y nuevamente solo podían encauzar sus críticas hacia otras personas, o hacia un partido político en particular, paradójicamente, partido al cual ellos también pertenecieron. Por sus parte, Coahuila es un referente a nivel nacional como un estado seguro y productivo, un oasis en la caótica situación a la cual se enfrenta día con día el pueblo mexicano.
¿Y que se puede decir de México a nivel mundial? Pues que además de estar descendiendo rápidamente en los rubros económicos y productivos, que nuestro Presidente se encarga todas las mañanas de consolidar su puesto como el más ridículo y mentiroso de los mandatarios del planeta Tierra.
¿Qué propuestas pueden tener credibilidad provenientes de los partidos políticos que llevaron al triunfo al Presidente? Ninguna.
Todo lo que han prometido esos partidos en campaña, en la práctica y en funciones han hecho exactamente lo contrario, no hay un solo gobierno que provenga de esas facciones, a nivel federal, estatal o municipal, que ofrezca resultados positivos o satisfactorios, puras pérdidas, ninguna ganancia, sus propuestas son invariablemente mentiras y falacias. Pueden sonar maravillosas y ser innumerables, pero no valen más que un solo hecho consumado. Resultados es lo que necesita nuestro país, no promesas y propuestas utópicas e inalcanzables, que además van adicionadas de la mayor corrupción que ha existido en nuestro país probablemente en toda nuestra historia desde la conquista.
“Por sus obras los conoceréis” es uno de los mensajes de Jesús que recoge Mateo (7:16) en los Evangelios. Lo decía el Señor en el Sermón de la Montaña para distinguir a los verdaderos de los falsos profetas. A partir del versículo 15, leemos este contexto: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.
Las parábolas de Jesucristo son sencillas y claras, pero dan mensajes de gran profundidad y trascendencia, en el caso de los políticos y personajes de nuestro querido México, no requerimos de analizar propuestas y más propuestas, nos basta y nos sobra con revisar la trayectoria, logros, hechos y realidades de quien aspira a ser Gobernador de Coahuila.
En un debate los argumentos a favor se llaman pruebas y los que están en contra se llaman objeciones. La responsabilidad de los debatientes, es demostrar la validez de las afirmaciones de sus argumentos, y sus contendientes, para tener éxito deberán mostrar los errores o falsedades de quien expone.
Basados en esta premisa, ¿Quién ganó abrumadoramente los debates?
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