Arte

Publicado el jueves, 23 de febrero del 2023 a las 04:00
Ciudad de México.- Para una editorial, velar por la integridad de las obras de los escritores y escritoras debe ser lo más importante, sostiene el editor Diego Moreno Zambrana.
“ Mantener el legado, difundirlo, y sobre todo preservar que nadie toque una palabra sin el debido permiso”, remarca en entrevista el director del sello español Nórdica Libros, a propósito de la reescritura que una editorial británica ha hecho a obras de Roald Dahl (1916-1990).
“ Aquí se está permitiendo que se cambien palabras y los sentidos, incluso, del propio escritor sin su consentimiento”.
Según se ha dado a conocer, la propia Roald Dahl Story Company, entidad que gestiona los derechos del autor fallecido, habría permitido modificaciones hechas por la editorial Puffin Books en relación con asuntos de género, aspecto físico, salud mental, violencia o raza, buscando no herir sensibilidades.
La polémica ante esto no se hizo esperar alrededor del mundo, lo mismo desde el gremio literario, con figuras como Salman Rushdie reclamando un acto de censura, que desde la esfera política, pues el Primer Ministro británico, Rishi Sunak, criticó también los retoques realizados a algunos libros.
Entre las alteraciones hechas, la pequeña y dotada Matilda concebida por el autor ahora lee a Jane Austen en lugar de a Rudyard Kipling; el glotón Augustus Gloop ya no es descrito más como gordo sino como “enorme” en Charlie y la fábrica de chocolates, donde los Oompa-Loompas ahora son de género neutro, igual que los “Cloud-Men”, hombres nube, de James y el durazno gigante, referidos ya como “Cloud-People”, gente nube.
“ Este es un riesgo muy grande, primero, porque vamos a perder en gran medida la gracia de leer a Dahl, que podía tener su punto a veces un poco malvado en los textos, pero era juguetón, y, sobre todo, era lo que el escritor, que era un auténtico maestro, defendía y quería expresar.
“ Si lo quería expresar así, ¿por qué lo tenemos que cambiar?”, cuestiona Moreno Zambrana, cuyo sellos tiene del autor en su catálogo La cata y El librero.
Este asunto, recuerda, no es algo nuevo en la literatura infantil y juvenil, pues hay casos como el de la dulcificación de las salvajes historias de los Hermanos Grimm, que Nórdica ha publicado en su versión original.
Más que una perniciosa reescritura de las obras, el editor sugiere que desde la educación cada obra sea contextualizada y se explique a las infancias por qué aquello que hoy pudiera leerse como incorrecto en su momento era tomado por normal.
La tendencia de edulcorar literaturas, por lo pronto, no está en el horizonte de Nórdica.
Libros imprescindibles:
Matilda
Las Brujas
Charlie y la Fábrica de Chocolate
James y el Melocotón Gigante
El Gigante Bonachón
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