Saltillo

Publicado el viernes, 23 de mayo del 2025 a las 04:25
Saltillo, Coah.- María del Refugio está sentada justo en la entrada de su casa, ve junto a su hijo y su nieto la televisión; la señora de 85 años espera que purifiquen el agua para comenzar a preparar la comida.
María es habitante del ejido Presa de los Muchachos, un pueblo enclaustrado al sur de Saltillo, a 13 kilómetros de la carretera Saltillo-Zacatecas, que para recorrerlos se ocupa media hora, es un camino de terracería.

Este pueblo se quedó sin agua el viernes pasado debido a que la Comisión Federal de Electricidad cortó la electricidad con la que funciona la bomba del pozo principal y los más de 200 habitantes de este poblado tuvieron escasez del líquido.
“
Sí nos la cortaron el viernes, pero como digo, fue un descuido poquito de nosotros que no le supimos al recibo y ahí nos tenían agregados unos recibos, pero logramos pagar y ya estamos trabajando”, esto dijo don Merced Rocha, encargado del pozo de agua que abastece a todo el ejido.
Don Merced relató que el viernes acudió personal de la Comisión Federal de Electricidad y cortó el suministro, expresó que “se les pasó” hacer el pago porque no había llegado el recibo, cambiaron la modalidad al recibo digital y no se percataron que ya debían tres meses.
Y es que ese servicio se paga entre todos los habitantes, señaló don Merced, el recibo era de 15 mil pesos, por lo que a cada familia le correspondía pagar entre 100 y 150 pesos.
También sin agua…
La falta de electricidad ocasionó que la bomba del pozo dejara de funcionar y esto derivó en que no hubiera suministro de agua para los habitantes, ni para sus parcelas, donde siembran maíz, frijol y calabaza.
Durante cinco días vivieron con el agua que lograron juntar en algunos tambos, con ella regaron sus campos, dieron de beber a sus animales y el agua para consumo humano la tuvieron que comprar.
Presa de los Muchachos está habitado por las familias de los campesinos que siembran frijol, calabaza, maíz y, cuando la temporada de lluvias lo permite, también avena, de eso viven sus pobladores.

Fueron días difíciles
Doña Refugio contó que sólo tenía agua en un garrafón y con ella sorteó estos días entre utilizarla para hacer la comida y lavar los trastes, le salía caro comprarla en la tienda.
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Batallando porque antes de que se acabara tenía un botelloncito y con eso me la estaba pasando, duramos una semana, limitándonos, porque comprada está más cara, a 60 el garrafón”.
Señaló que fueron días difíciles, sobre todo para preparar sus comidas o lavar los trastes, les hizo mucha falta el agua, y es que esas son sus actividades diarias mientras sus hijos salen a trabajar.
Doña Refugio comentó que esta es la primera vez que se quedan sin agua, ni siquiera en la temporada de sequía les había pasado, espera que no se repita esta situación.
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