Coahuila
Hace 2 dias
Ya nadie se acuerda, pero el reclamo público posterior a la elección de Presidente Municipal de Saltillo en 2021, por parte del candidato perdedor de Morena, Armando Guadiana Tijerina, fue que Reyes Flores Hurtado, a la sazón Delegado de Bienestar en Coahuila –e históricamente su subordinado– lo había traicionado al no movilizar el voto a su favor desde su ámbito de atribuciones.
Más allá de incitar a un delito electoral, o confesarlo según se vea (pues aunque se vaya normalizando el uso de las instituciones, no deja de serlo en estricto sentido), el episodio de hace 5 años reveló el cariz autoritario de quienes usan el “Movimiento” como vehículo para avanzar su agenda e intereses económicos. El denominador común entre sus acólitos, por lo demás.
“A esto se le llama traición u omisión, como quieran llamarle”, declaró en su día Guadiana desde el Senado, al regresar a éste luego de reconocer la derrota. “No me vengan con que la ley es la ley”, dijo por su parte, alguna vez, el líder moral de los sectarios.
Como somos un país de traiciones, para la nueva Legislatura que inició en septiembre de 2024 se revalidó la misma fórmula: escaño en la Cámara Alta y delegación de Bienestar en Coahuila para la misma persona; una oferta del dos por uno que se compra por adelantado. Entonces, casualmente, la posición principal fue apartada y ocupada por la hija de Guadiana, y la secundaria por la pareja de ésta respectivamente.
Nepotismo e influyentismo, naturalmente.
Sin embargo el calendario es cíclico, y en diciembre del año pasado inició el proceso electoral en Coahuila para renovar diputados locales. El primero desde que se actualizó el tándem Senado–Bienestar, situación que indirectamente les pone a prueba.
Por ello conviene cuestionar qué ha hecho el titular de la Delegación, Américo Villarreal Santiago, durante los 100 días que se cumplen hoy.
Diciembre, de entrada, fue un mes poco productivo laboralmente. Un ejemplo: entre los días comprendidos por el maratón Lupe-Reyes, el tamaulipeco registró 13 vuelos en su avioneta privada, Cessna modelo 340A, matrícula XB-BBK, descubierta en este mismo espacio hace un año exactamente, entre Saltillo (aeropuerto de Ramos Arizpe) y Ciudad Victoria, con las respectivas escalas en Escobedo, Nuevo León, sitio donde se ubica el hangar para resguardarla.
Entre finales de enero y principios de febrero, nueve viajes más, entre Victoria y Toluca. Luego se pone aún más interesante.
El viernes 6 de febrero al mediodía, salió del aeropuerto de Toluca a Puerto Escondido, Oaxaca. Fin de semana largo. El lunes 9, también al mediodía, se movió desde Acapulco de regreso a la capital mexiquense, donde permaneció una hora y media (en lo que bajaba la dueña del escaño) y de ahí partió hacia Ciudad Victoria. Dos días para reponerse del finesito, y de ahí al aeropuerto de Escobedo, Nuevo León, desde donde se traslada a Saltillo.
Posteriormente hizo dos semanas en Coahuila, la víspera de la visita de Claudia Sheinbaum, a disposición. Con la Presidenta ya fuera del estado, momento de regresar a Tamaulipas desde Nuevo León, para otro fin de semana de asueto. De pisa y corre, cuatro horas con el avión parado en “Vicky Ranch”, el tiempo necesario para agarrar sus “chivas” y volar a Querétaro. De regreso a Victoria el domingo por la tarde, y al día siguiente, por la mañana, a Toluca. Dos días en el Altiplano, y de vuelta una vez más a la capital de Tamaulipas.
Ayer lunes, con la fresca de las 10:30 de la mañana, aterrizó en Plan de Guadalupe, Ramos Arizpe, procedente de Victoria, y una vez desempacado el “Muñecón”, llevaron el avión a guardar en el hangar de Escobedo, donde permanece al momento de redactar estas líneas. Primer día laboral de marzo, en los hechos.
Una de dos: o está sobrevalorada la real influencia de la silla principal en la Delegación de Bienestar, o ésta funciona en automático sin necesidad de piloto. En ambos casos, Américo, como Reyes en su día, salen sobrando.
Cortita y al pie
Lo anterior viene a cuento a propósito de un párrafo publicado en la columna Palacio Rosa (24-02-26), el cual conduce a un deja vú: “Tras la gira presidencial, un comentario se repitió con fuerza: “no se vio operación territorial por parte de ningún funcionario federal”. Más allá del protocolo, no hubo estructura visible ni liderazgo presencial. Y en política, cuando alguien no opera, se nota. Uno de los principales identificados fue “Ameriquito” Villarreal, el junior tamaulipeco dejó en evidencia su falta de trabajo territorial”.
La última y nos vamos
No es “alta traición”, parafraseando a José Emilio Pacheco. Ni siquiera falta de compromiso con Coahuila, sino simple aprovechamiento de recursos públicos que brinda el poder de la 4T.
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