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Del beisbol a la política: Venezuela venció a Estados Unidos

Por Carlos Loret de Mola

Hace 2 semanas

Venezuela le ganó a Estados Unidos la final del Mundial de Beisbol. Los dicta-lovers del Bienestar, ese escandaloso grupo de obradoristas enamorados de las dictaduras de Cuba y Venezuela, están festejando el resultado como si Nicolás Maduro hubiera sido liberado y reinstalado en el poder. El triunfo del pueblo venezolano sobre las fuerzas invasoras, dicen.

Es de risa loca:

Al terminar el partido, en el que la selección de beisbol de Venezuela se impuso 3-2 a la de Estados Unidos, en los pasillos del estadio LoanDepot de Miami, la afición venezolana coreaba en éxtasis: “Maduro, coño ‘e tu madre”, una expresión coloquial que se usa como un insulto directo de rabia extrema o desprecio hacia alguien.

¿A eso se referirán como el júbilo del pueblo venezolano contra las fuerzas invasoras? No extraña el repudio a Maduro, sobre todo en la comunidad venezolana en el extranjero, y en particular en la diáspora avecindada en Miami: son los perseguidos por la dictadura, los arrinconados por la cancelación económica, que salieron huyendo.

La hipocresía de los dicta-lovers del Bienestar morenistas se acentúa con un dato beisbolístico: todos los integrantes de la alineación titular de la Selección de Venezuela… ¡juegan en equipos de Estados Unidos! Acuña en Atlanta, Maikel García y Salvy Pérez en Kansas City, Arráez en San Francisco, Eugenio Suárez en Cincinnati, Gleyber Torres en Detroit, Ezequiel Tovar en Colorado, Wilber Abreu en Boston y Chourio en Milwaukee. Los pitchers que lanzaron en la Final, lo mismo: Eduardo Rodríguez en Phoenix, Bazardo en Seattle, Buttó en San Francisco, Zerpa en Milwaukee y Palencia en Chicago. Sólo Andrés Machado juega en Japón.

Pero dicen los obradoristas enamorados de los regímenes autoritarios que es el triunfo de la Venezuela de Maduro y Chávez contra el imperialismo yanqui que representa Donald Trump. Ajá.

Por las edades que tienen actualmente los jugadores de la Selección de Venezuela, entre los 22 y los 35, si algo recuerdan de la democracia en su país, es de muy niños, y sólo algunos: quizá Salvy Pérez, Suárez, Rodríguez o Machado que tenían 9, 8, 6 años de edad cuando irrumpió Hugo Chávez en la escena política venezolana. Hay algunos que nacieron con la dictadura venezolana instaurada: Chourio, Tovar…

Me vienen a la mente las palabras de Ana Corina Sosa Machado cuando recogió el premio Nobel de la Paz a nombre de su mamá, la opositora venezolana María Corina Machado: “A partir de 1999, el régimen desmanteló la democracia, violando la Constitución, falsificando la historia, corrompiendo las Fuerzas Armadas, eliminando jueces independientes, censurando la prensa, manipulando elecciones, persiguiendo la disensión y dañando la biodiversidad. La riqueza petrolera se usó para esclavizar en lugar de enaltecer, comprando lealtades y permitiendo que grupos criminales se aferraran al estado, lo que llevó al colapso de la economía y un aumento de la pobreza. Un método deliberado dividió a la sociedad, generando desconfianza y silenciando a los venezolanos, quienes fueron asfixiados, tomados prisioneros, asesinados y obligados al exilio”.

A esa realidad, en México le sobran defensores, fanáticos y aspirantes a importar el modelo. Todos tienen chamba en el Gobierno, en el partido y/o en sus medios de comunicación afines.

 

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