Nacional
Por Federico Muller
Hace 3 meses
En una de sus alocuciones de campaña, el entonces candidato A. M. López Obrador pronunció una frase que caló hondo: “Nos han robado hasta la esperanza”. Sin embargo, buena parte de la generación de los “baby boomers” creció y se educó en escuelas públicas, acompañada por la imagen estilizada del charro mexicano, emblema de Pemex, que representaba al hombre de campo y al México profundo. Este símbolo se volvió inolvidable en la memoria del estudiante, reforzado por las asignaturas de Historia de México y Civismo impartidas en la secundaria. Para las generaciones recientes, la petrolera aparece en el imaginario colectivo como un mito fundacional: una empresa que no sólo extrae hidrocarburos, sino que condensa aspiraciones nacionales, soberanía energética y orgullo territorial. En este artículo se reseña la refinería Olmeca, particularmente su modelo económico, que se aparta de los esquemas clásicos de rentabilidad inmediata y se inscribe en una lógica estatal de autosuficiencia y redistribución.
Mente y mano de obra mexicana: la refinería Olmeca
En 2019, el Gobierno federal anunció la construcción de una nueva refinería en Paraíso, Tabasco. A diferencia de los megaproyectos petroleros de sexenios anteriores, la Refinería Olmeca -conocida popularmente como Dos Bocas- fue concebida para aprovechar al máximo el talento y la experiencia de ingenieros químicos y petroleros mexicanos. El diseño del complejo se centró en producir gasolinas Magna y Premium, diésel ecológico, diésel ultrabajo en azufre, gas LP, coque de petróleo y propileno, con tecnología y supervisión mayoritariamente nacional.
Las áreas de recursos humanos de la Secretaría de Energía (Sener) y de Petróleos Mexicanos (Pemex) formularon programas específicos para reincorporar a técnicos e ingenieros jubilados con amplia trayectoria en el sistema nacional de refinación. Gracias a esta estrategia fueron convocados Alberto Celestinos y Felipe Ocampo, considerados en el sector energético como dos de los mejores “refineros” del país. El primero, con 11 patentes registradas en materia de refinación, y el segundo, especialista en integración de procesos, encabezaron el grupo de expertos que asesoró la implementación del Cuarto de Control Central (CCC), núcleo operativo de la refinería.
Desde el CCC -una sala equipada con tecnología digital y sistemas de inteligencia industrial- se supervisan en tiempo real los procesos de destilación, conversión, tratamiento y almacenamiento final del petróleo. Este “cerebro” coordina el funcionamiento de las 17 plantas que integran el complejo, asegurando que más de 91 mil dispositivos, válvulas y sensores operen en condiciones óptimas de presión, temperatura y seguridad. La integración del CCC simboliza uno de los mayores logros de ingeniería mexicana contemporánea: la combinación de conocimiento técnico, automatización y soberanía tecnológica aplicada al sector energético. (Fuente: Sener y Pemex, 2020–2024).
Premio internacional a la Refinería Olmeca
En septiembre de 2025, la Refinería Olmeca compitió con 152 proyectos a escala global en el IPMA Global Project Excellence Award y obtuvo el tercer lugar (bronce) en la categoría de Grandes y Megaproyectos. Los primeros puestos fueron para la línea ferroviaria de Alstom (Taiwán), en oro, y la Refinería Petroquímica Daxie de China, en plata. El galardón se otorgó por la excelencia en la integración tecnológica, que permite controlar el flujo de crudo -desde su llegada por embarques marítimos o terrestres hasta su conversión en hidrocarburos u otros derivados del petróleo, como gasolinas y diésel-. Esto, sin duda, es el resultado de un proceso impecable de planificación, organización y ejecución.
Modelo económico
El modelo económico bajo el cual opera la Refinería Olmeca no difiere del de las siete refinerías que administra Pemex en diversas ciudades del país. Este paradigma petrolero -enfocado en la soberanía energética y la autosuficiencia- no aparece explicado en los manuales de economía, generalmente editados en universidades estadunidenses y por autores anglosajones. Estos plasman su concepción empresarial del mundo capitalista a través de la formulación de modelos que buscan maximizar ingresos en el menor tiempo posible durante la vida de la empresa.
La microeconomía que estudian los alumnos en los primeros semestres de la licenciatura está llena de ejemplos que analizan a la empresa bajo diferentes configuraciones de mercado, como la competencia perfecta o el monopolio regulado. De ahí que no sea pertinente utilizar las herramientas de la teoría económica convencional para evaluar la competitividad de las refinerías de Pemex; el modelo estatal de las plantas de refinación considera -por encima de los criterios de mercado- objetivos sociales como la soberanía energética, el empleo y la industrialización nacional, que deben obtenerse en el mediano y largo plazo.
La estructura del paradigma es más compleja que la de las empresas privadas mexicanas, por su integración vertical, que pretende procesar petróleo Maya desde su extracción hasta colocarlo en las bombas de las gasolineras del país, como hidrocarburo. A partir de 2018, la política petrolera cambió: se dejó de venderlo como un commodity en los mercados internacionales para luego adquirirlo ya industrializado.
Equilibrio entre mercado y Estado
De las aproximadamente 13 mil 300 estaciones de servicio -gasolineras- que operaban en el país en 2024, alrededor de 80% recibe suministro de combustibles de Pemex para su venta al público. La dominancia de la paraestatal tiene varias lecturas económicas: dos de ellas son, en primer lugar, el cuasi-monopolio que se forma, el cual inhibe la competencia de mercado, distorsiona precios y requiere subsidios estatales; y en segundo, la preponderancia estructural, que se forma, la cual “aísla” de los choques del mercado petrolero internacional, garantiza la autosuficiencia y la soberanía energética. Por otra parte, el objetivo de la Sener es reducir las importaciones de gasolinas de 64% en 2024 a menos de 30% en 2030. En el arranque, Dos Bocas está produciendo al 50% de su capacidad instalada.
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