Arte

Publicado el martes, 22 de octubre del 2024 a las 04:05
Ciudad de México.-Una de las óperas más representadas del repertorio cómico, El Barbero de Sevilla, volvió a los escenarios regios y, una vez más, conquistó lo mismo a público novel del arte lírico así como a los habituales fanáticos del bel canto, quienes llenaron la Gran Sala del Teatro de la Ciudad y rieron con las ocurrencias y situaciones de los personajes de Gioachino Rossini.
La coproducción entre Conarte, la Compañía de Ópera de Saltillo y el Festival Internacional Santa Lucía –en ocasión de los 40 años del Teatro de la Ciudad y como parte del Festival– revive la propuesta escénica estrenada hace 13 años en el Teatro Universitario, original de Rafael Blásquez.
Y aunque tal producción podemos decir que tiene más reposiciones que la Carmen, de José Antonio “Josefo” Morales, no deja de tener encanto, aunque es deseable replantear el uso de otros escenarios multimedia de fondo por estar ya muy vistos.
Mucho del éxito en lo presenciado anoche recae en la hábil y dinámica dirección de escena del también tenor Rodrigo Garciarroyo, quien mantiene a los intérpretes principales en constante acción, además de permitir gags y romper la cuarta pared por momentos y así conectar más directamente con la audiencia.
En las voces, todos los protagónicos se mostraron sólidos en técnica y lograron la función de ensamble para momentos como el concertante del final del primer acto.
De ellas, subrayo la de Jacinta Barbachano, quien desde la escena del balcón y en su aria “Una voce poco fa”, del primer acto, mostró un instrumento muy depurado, resonante y capaz de hacer todas las coloraturas que su rol demanda de manera segura.
Su registro es amplio y lo mismo puede moverse con soltura como soprano, así como con las notas graves de mezzo. Una voz que deben los entusiastas de la ópera correr a escucharla apenas se tenga oportunidad.
El reparto masculino fue encabezado por el Fígaro de Jorge Ruvalcaba, quien encarnó a un barbero mercurial. Yendo a todos los rincones del escenario y abajo del mismo, su bella voz de barítono y facilidad para las notas altas fue idónea para el titular.
Por igual destaco la afinación y línea de canto perfecta del tenor Enrique Guzmán, quien solventó toda la fioritura del Conde de Almaviva y, más aún, lanzarse a cantar el dificilísimo rondó final que usualmente se omite: Cessa di Più Resistere.
Por el lado buffo, tanto el bajo Rafael Blázquez como el barítono Josué Cerón hicieron un match perfecto en voz y actuación. Quizá éste sea el mejor momento de Blázquez con un timbre oscuro y de notable squillo.
Cerón no se queda a la zaga y emplea toda su gran trayectoria para hacer un Dr. Bartolo creíble e irrisorio en cada intervención, además de su estupenda voz y habilidad para recitar sin falla todo el parloteo, y completo, de su aria A un Dottor Della Mia Sorte.
Por su parte, Cassandra Mimiaga, Eduardo Canela y Diego de Hoyos como Berta, Fiorello y el oficial cumplieron en sus partes.
La orquesta de la Ópera de Saltillo, integrada por la Camerata Proarte, e integrantes de la Filarmónica del Desierto y la Sinfónica de la UANL, entre otros, bajo la dirección concertadora de Alejandro Reyes Valdés, brindó un acompañamiento decoroso descollando los alientos, deseable pulir más la cuerda y que los crescendi fueran más notorios en algunos pasajes.
El coro masculino de la Compañía de Ópera de Saltillo denotó requerir más ensayo por entradas flojas y más matices en otras partes. Menciono la atinada decisión de emplear una partitura revisada y vigente al estándar académico actual rossiniano.
El vestuario rescata el original y bien logrado por Humberto Jiménez y Nelly Ortiz, y la iluminación fue notable, al estar a cargo del siempre seguro y talentoso Diego Vorrath.
Los asistentes ovacionaron al término demostrando así que el género operístico está más vivo que nunca en Monterrey y que hay avidez de este tipo de espectáculos.
Notas Relacionadas
Hace 11 horas
Hace 22 horas
Hace 1 dia
Más sobre esta sección Más en Arte
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 2 dias