Lo ocurrido recientemente en San Lázaro es verdaderamente preocupante. Un insulto a la inteligencia de los mexicanos y un agravio terrible a nuestra Carta Magna. Con el mayor descaro, cinismo, estupidez un grupo de individuos que se ostentan como “legisladores” aprueban un documento cuyo contenido ni siquiera revisan, mucho menos leen y analizan. Y lo hacen obedeciendo órdenes de su patrón.
Me pregunto ¿qué dirían los Constituyentes que participaron en la elaboración de la Constitución de 1917 al ver las atrocidades que están haciendo de ella?
Me pregunto también ¿Cuánto tiempo les tomaría a esos personajes de nuestra Historia redactar y analizar cada artículo plasmado en tan bello documento antes de ser aprobado?
Y créame, no se necesita ser especialista en Derecho -pero al menos sí haber ido a la escuela- para darnos cuenta de que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos menciona nuestros derechos, nuestra libertad, pero también nos indica nuestras
responsabilidades.
Nuestra Carta Magna es un bellísimo documento que nos ampara a todos los mexicanos.
En ninguna parte de tan importante y necesaria lectura he encontrado que los legisladores le deben obediencia ciega al gobernante en turno para modificar y, por consiguiente, aprobar leyes a conveniencia y deseos de un solo hombre. Mucho menos, atentar en contra de las instituciones, o de los derechos de los ciudadanos.
Eso fue lo que hicieron esos individuos que se ostentan como legisladores, cobran como tales y practican la sumisión denigrante cual lacayos de un ser enfermo de poder, soberbia y odio.
Individuos que con su actuar han demostrado, una vez más, que no representan a nadie ni en el Congreso ni en el Senado de la República; solo representan sus propios intereses y se burlan de los ciudadanos que son quienes pagan realmente con sus impuestos, el sueldo o dieta que reciben y todos los beneficios que se otorgan y disfrutan.
Haber aprobado reformas a las leyes secundarias en materia electoral sin haber leído, mucho menos conocido y peor aún sin analizar, el mentado Plan B enviado por el “patrón” es algo verdaderamente vergonzoso e inaceptable.
Quienes participaron en esa aberración, han asestado un duro golpe a la democracia. Al obedecer las órdenes para debilitar al Instituto Nacional Electoral han atentado en contra de los derechos de los ciudadanos, de la libertad de elegir a quienes gobiernen o representen.
Lo más indigno de un legislador es violentar nuestra Carta Magna al aprobar leyes secundarias que son inconstitucionales.
El presidente ha pedido la lista de los diputados y senadores que votaron en contra de SU malévola reforma electoral. No es difícil imaginar o suponer lo que pretende hacer el inquilino de palacio: ordenar se elaboren “carpetas” para exhibir y difamar a quienes tienen el valor de cumplir con su deber y defender -como lo hicieron- las leyes y la Constitución a la que juraron lealtad.
No hay duda de que la polarización es su fuerte del presidente. Un hombre que no se comporta como lo que es, el presidente de todos los mexicanos sino solo de sus seguidores, fanatizados al grado máximo.
Eso es lo que le agrada al presidente, ser el centro de atención, el individuo que no admite un NO por respuesta. El hombre que un día sí y otro también desacredita lo mismo que a militantes de otros partidos, hombres de empresas y por supuesto a periodistas.
Eso no es gobernar. Jamás, que yo recuerde, habíamos tenido un presidente que provocara tanta polarización. La agresión a periodistas parecería ser su deporte favorito. ¿Cuántos periodistas han sido agredidos en la calle? ¿Cuántos han perdido la vida?
El atentado reciente al periodista Ciro Gómez Leyva es una consecuencia de la agresión verbal constante hacia los medios de comunicación y hacia quienes ejercen con profesionalismo y eficiencia la noble tarea de informar, como es el caso de Ciro.
Es un atentado infame y cobarde contra la libertad de expresión y eso de ninguna manera debemos tolerarlo. Como no se debe tolerar más, descalificaciones e insultos desde palacio nacional. “Escuchar a Ciro, a Sarmiento, a Loret es dañino contra la salud y hasta puede formar tumores en el cerebro” dijo el presidente horas antes del atentado a Ciro ¿Casualidad? No lo sé, pero sí es ¡inaceptable!
¡Ya basta de polarización! ¡Basta de sembrar odio! ¡Basta de dañar al país! De una vez por todas que a López Obrador le hagan ver que debe empezar a gobernar, respetando las instituciones, a los ciudadanos y por supuesto a nuestra Constitución. Nuestro México merece mucho más que un peleonero en palacio.
Feliz Navidad y que el 2023 nos traiga a todos muchas bendiciones.
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