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Grupo Zócalo
Publicado el jueves, 27 de agosto del 2026 a las 01:15
Ciudad de México.- La depresión y la ansiedad en las personas adultas mayores suelen confundirse con cambios propios del envejecimiento, lo que retrasa su detección y puede afectar seriamente su calidad de vida, advirtió Víctor Salvador Rico Hernández, director del Instituto de Psiquiatría del Estado de Baja California (IPEBC).
El especialista explicó que durante la vejez es común enfrentar cambios físicos, sociales y psicológicos que generan sentimientos de tristeza, aislamiento o pérdida de propósito. El problema surge cuando estos síntomas se vuelven persistentes y se interpretan como algo “normal de la edad”, en lugar de buscar atención profesional a tiempo.
Entre las principales señales de alerta, Rico Hernández mencionó los cambios constantes en el estado de ánimo, la pérdida de interés en actividades que antes resultaban agradables, alteraciones del sueño, disminución del apetito, fatiga frecuente y dificultades para concentrarse.
Otras señales que especialistas en geriatría recomiendan vigilar incluyen permanecer más tiempo en cama de lo habitual, aislarse socialmente, descuidar la higiene personal, olvidar tomar medicamentos, y expresar sentimientos de ser una carga o de inutilidad. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la prevalencia de depresión aumenta con la edad, llegando a afectar hasta al 13.1% de las personas de 75 años o más.
Una especialista consultada por medios argentinos, la gerontóloga Graciela Spinelli, subrayó que la depresión no debe confundirse con la tristeza, que es una emoción normal ante pérdidas o cambios de vida. “No es lo mismo que la tristeza, que es una emoción básica, universal y necesaria para procesar las pérdidas, los cambios o diferentes dificultades que la vida presenta”, explicó.
Como parte de las acciones de prevención, el IPEBC ha realizado 81 actividades comunitarias enfocadas en la promoción de la salud mental, con las que ha brindado atención a alrededor de 650 personas adultas mayores, buscando detectar tempranamente síntomas de depresión y ansiedad, así como fortalecer redes de apoyo social y autoestima.
Especialistas coinciden en que el acompañamiento familiar es clave: llamadas frecuentes, visitas periódicas y mostrar interés genuino por el bienestar emocional de las personas mayores puede reducir el aislamiento y prevenir cuadros más graves. El IPEBC ofrece atención gratuita para estos padecimientos mediante referencia de un Centro de Salud, y exhortó a familiares y cuidadores a estar atentos a cualquier cambio de comportamiento o ánimo en los adultos mayores de su entorno.
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