El botín son miles de pesos de la venta de unos becerros que vendieron días atrás, lo mismo que papeles de una camioneta y cuatrimotos. No es lo único. Padre e hijo son llevados a la fuerza con un destino incierto. Su familia aterrorizada, sólo ve alejarse al grupo criminal de alrededor de 20 sujetos en los vehículos, sin saber hasta cuando los volverán ver.
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Han transcurrido 4 meses con 4 días de aquel hecho y no se sabe nada de Elías, de 62 años de edad, y su hijo Fredy de 41, campesinos de la comunidad de Guajes de Ayala municipio de Coyuca de Catalan, en la tierra caliente de Guerrero. Siguen desaparecidos. Su pecado, al igual que de varios ejidatarios de la región, fue proteger sus recursos naturales forestales, ante la tala ilegal y el saqueo de maderas del grupo delincuencial de El Chano Arreola y su lugarteniente Víctor Espino Córtes, ex vocero de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero.
La desaparición forzada de estos protectores de bosques, se suman a una lista de hombres y mujeres defensores del medio ambiente, que han sido asesinados, desaparecidos y amenazados en el país en los últimos 10 años. Son agresiones que parecen una espiral de violencia interminable.
“Los orígenes de los ataques a defensoras y defensores ambientales tiene que ver particularmente con grupos de interés, que despojan recursos naturales, territorios o que buscaban imponer megaproyectos o que acosan, persiguen, amenazan, asesinan a líderes de comunidades para conseguir sus fines. En la última década ha habido una espiral de casos contra defensores ambientales”, explica Laura Castellanos, periodista y especialista en el tema.






















