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Coahuila

Después de la Unión Europea, la AELC

Por Jonathan Flores Pérez

Hace 3 meses

Hace una semana, centramos la atención en la aprobación del Acuerdo Global Modernizado (AGM) entre México y la Unión Europea mientras ocurría otro hecho de gran relevancia para la política comercial de nuestro país. El presidente de Suiza, Guy Parmelin estaba en Palacio Nacional para acordar el inicio formal de la actualización del Tratado Comercial entre México y los países de la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC). Como lo anticipé al final de la columna anterior, vale la pena dedicar el texto de hoy a la relación comercial con estas economías europeas que no forman parte del AGM, pero decidieron formar la AELC.

Se trata de Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza, economías con las que México mantiene un tratado de libre comercio desde el año 2001 y que representa un segundo puente comercial con Europa. Durante veinticinco años este acuerdo ha tenido poca atención —quizá por el porcentaje que representa en el total de las exportaciones mexicanas—, sin embargo, el contexto ha cambiado. Hoy sabemos que el T-MEC está bajo el mecanismo de revisiones anuales permanentes, por lo que la diversificación de nuestros socios comerciales que comenzó con la firma de Tratados y Acuerdos Comerciales en la primera década del siglo XXI se convierte en una estrategia para reducir riesgos y ampliar las oportunidades comerciales de la economía mexicana.

Pero, ¿qué tanto cambió la relación comercial con la AELC después de la firma de este tratado? Las cifras muestran un avance importante, aunque todavía limitado frente al potencial de estos mercados. Entre 1993 y 2000 —antes de la entrada en vigor del tratado— las exportaciones mexicanas promediaron alrededor de 380 millones de dólares anuales. Después de la firma del Acuerdo —entre 2001 y 2025— el promedio anual aumentó a cerca de 951 millones de dólares, prácticamente las exportaciones se duplicaron 2.5 veces.

Si centramos la atención únicamente en el periodo del tratado, las exportaciones crecieron más de cuatro veces. En 2001 las exportaciones de México hacia los países de la AELC fueron de 457 millones de dólares, mientras que en 2025 ascendieron a 1,928 millones de dólares, lo que representa un crecimiento acumulado de 322%, o bien, una tasa de crecimiento media anual de aproximadamente 6.2%.

A simple vista, parece que este acuerdo contribuyó a ampliar el comercio con este bloque, porque los números muestran un crecimiento gradual y sostenido durante más de dos décadas de relación comercial, pero es importante señalar que existe un verdadero problema de diversificación, México no comercia con los “cuatro países”. Del total de las exportaciones mexicanas hacia este bloque internacional, el 95% se dirigen a Suiza, el 4.5% a Noruega y apenas el 0.5% se concentra en Liechtenstein e Islandia, es decir, prácticamente todo el comercio mexicano con la AELC ocurre con Suiza.

Adicionalmente, aunque el comercio con la AELC se ha cuadruplicado desde la entrada en vigor del tratado, su peso dentro del comercio exterior mexicano sigue siendo muy reducido, ya que las exportaciones mexicanas hacia estos países representan aproximadamente el 0.3% del total de las exportaciones nacionales. Esta experiencia nos enseña a los mexicanos que firmar tratados no garantiza una diversificación efectiva del comercio.

Por ello, la modernización del acuerdo con la AELC representa una nueva oportunidad para corregir esa distancia entre firmar tratados y realmente aprovecharlos. México y Suiza ya dieron el primer paso la semana anterior. El reto siguiente será que esa renegociación que apenas comienza se convierta en más exportaciones, inversión y presencia empresarial en los cuatro países del bloque. Porque diversificar no consiste únicamente en tener más socios comerciales en papel, sino en comerciar verdaderamente con ellos.

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