Coahuila
Por Federico Muller
Hace 3 años
Las líneas que se pergeñan en esta columna, pretenden identificar las probables causas que dieron origen a tres acontecimientos políticos, acaecidos en la entidad en el pasado reciente, pero que siguen teniendo consecuencias en la calidad de vida de las familias asalariadas de la región (estado) y en la de cientos de profesores activos y pensionados. Aunque es posible que todos los candidatos a la Gubernatura del estado, tengan contemplado en su plan sexenal y agenda de trabajo: la reestructuración de la deuda, el saneamiento financiero del servicio médico y, sin marginar el del fondo pensionario universitario, que sustenta a más 2 mil trabajadores que laboraron en la máxima casa de estudios de Coahuila. En el “reino” de las posibilidades, todo cabe, hasta los milagros.
1.) La deuda pública de la entidad; 2.) El desmantelamiento del servicio médico de la sección 38; 3.) La debacle en el sistema de pensiones de la universidad. No se estaría violentando el sentido común, si se dice que los dos últimos han sido a consecuencia del desfondo fiscal estatal.
1. La deuda pública de Coahuila. Aunque es una vieja noticia, y está casi por desaparecer de la memoria de los coahuilenses, que tuvo momentos de lucidez inmediatamente después del período gubernamental (2005-11). Conviene tenerla presente, y monitorear el tratamiento que le dará el próximo gobernador. Una fuente informativa publicó que en 2020 las obligaciones crediticias ascendieron a 43 mil 681 millones de pesos, y ese mismo año, se pagaron 4 mil 470 millones de pesos, por concepto de intereses (https://ccilaguna.org.mx) Se prevé que la amortización a la deuda se concluya en 2050. Tiempo suficiente para que todavía un par de generaciones de coahuilenses, que aún no nacen, hereden los onerosos compromisos financieros del Estado. La Secretaría de Finanzas se ha visto imposibilitada en financiar obras públicas que demanda la ciudadanía, la falta de ellas ha rezagado a la entidad del desarrollo económico nacional; los atrasos urbanos han sido diversos y generosos: desde la construcción de plantas tratadoras y redes de aguas residuales; construcción de libramientos urbanos y vías rápidas para desfogar los congestionamientos viales del centro de Saltillo y Torreón, hasta construcción de embalses, en una región donde las precipitaciones pluviales han sido limitadas. Sin considerar los subsidios que requieren sectores muy castigados por la penuria económica de las finanzas estatales, como el de salud y educación, entre otros.
¿Por qué el Estado se endeudó? Se pueden citar algunas razones. a) Por la irresponsabilidad del Congreso Local (2009-11), al autorizar créditos que desbordaban la capacidad de pago del erario. b) Por la llegada al poder de funcionarios ineptos y deshonestos (2006-11). c) Por la composición política del Congreso Local, con minoría de diputados de oposición al partido gobernante. d) Por acuerdos poco transparentes entre funcionarios estatales y banqueros. e) Por el vacío de poder que privó en el país, doce años después del advenimiento del tercer milenio. Es prudente decir, que todas ellas influyeron en la mega deuda estatal.
2.) El desmantelamiento del servicio médico magisterial. Como muestra, al sur de la ciudad se levanta un edificio mal diseñado y viejo, que quiso ser sanatorio del cuerpo, pero que con el paso del tiempo se ha venido cayendo a pedacitos: la clínica hospital Profesor Nicéforo Rodríguez Maldonado; y junto a ella, también muere la esperanza de miles de profesores de recibir atención médica digna. ¿A qué se debió la debacle del sistema de salud? Antes de contestar la pregunta, conviene decir que la administración de la salud, de por sí, es uno de los sectores más complejos en la economía, y la complejidad se incrementa cuando su manejo está a cargo del Gobierno o de algún sindicato, como es el caso que se expone. Simplemente, porque la ecuación: pacientes (derechohabientes)-proveedores (médicos, enfermeras, laboratorios, farmacéuticas, etc.) que forman su columna vertebral administrativa, no está expuesta a los vaivenes de mercado, sino que depende de un subsidio del Estado, generalmente fijo y anual. En la consulta privada cualquier aumento inflacionario de mercado se traslada de inmediato al precio final que paga el paciente. No hay que perder de vista, que desde la esfera pública, la atención médica no es un negocio, pero tampoco es una dádiva lastimera que reciben los profesores. Es un derecho avalado por la Constitución. Algunas universidades en México ofrecen programas para capacitar a jóvenes en la administración de servicios de salud, capaces, después de egresar, para armar presupuestos hospitalarios, convenios con aseguradoras, implementación de protocolos, capacitación de personal y gestión de proyectos, entre otras habilidades. Al parecer, los líderes magisteriales, colocaron la administración de los servicios de salud, en manos de profesores, privando el criterio político sobre el técnico. El voluntarismo, la empatía, y la lealtad a los principios sindicales, en este caso, son necesarias, pero no suficientes, para ocupar un cargo de tal envergadura: director de los servicios médicos del magisterio. ¿Quizá esa sea una causa de lo causado?, unida a otra, también lapidaria: el recorte presupuestal por parte del Gobierno estatal… (Continuará)
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