Bastante ingrato es, que se difundiera poco lo sucedido el pasado sábado 19 de febrero en el vecino municipio de Ramos Arizpe, en donde como pocas veces se realizó un hermoso acto en honor a nuestro Ejército Mexicano, pero haciendo el reconocimiento de que fue precisamente El Plan de Guadalupe de Venustiano Carranza del 21 de marzo de 1913 el que dio paso a la creación del Ejército Constitucionalista antecesor del actual Ejército Mexicano.
Y es que es imposible dejar de recordar los hechos verdaderamente trágicos que dieron pie a este suceso, mismos que han quedado grabados en la historia nacional como “la decena trágica” y que se refieren a los 10 días, del 8 al 19 de febrero de 1913, en los que se desenvolvió la conspiración y el crimen del presidente Madero realizado por Félix Díaz, sobrino del dictador Porfirio Díaz, a quien poco le importó que su víctima lo hubiera liberado tiempo antes de la cárcel de Veracruz, de donde nunca debió salir.
En ese mismo evento, el chacal Victoriano Huerta, quien absurdamente tenía el puesto de responsable de defender el Palacio Nacional y la integridad del Presidente y Vicepresidente de la República, decidió venderse para traicionar al Presidente, todo esto patrocinado por el embajador de los Estados Unidos Henry Lane Wilson, quien le ordenó el confinamiento de Madero y Pino Suárez (coahuilense y tabasqueño) en el sótano del Palacio Nacional para después asesinarlos, pretextando un intento de fuga al llegar a la cárcel de Lecumberri el 22 de febrero ese año 1913.
Ante tales hechos desgarradores, el 26 de marzo de 1913 Carranza proclamó el Plan de Guadalupe, en el que desconoció al Gobierno del general Huerta, y dio desde entonces el de Ejército Constitucionalista, del que se designó como Primer Jefe. Este documento (Plan de Guadalupe) es la base para la creación de nuestro Ejército Mexicano que ahora cobra mayor relevancia en el proyecto gubernamental del presidente Andrés Manuel López Obrador, al punto de hacerlos participar en la mayoría de las instituciones de México.
Por desgracia, quizá esto último haya sido la causa de que a tan importante fecha y ceremonia se le haya dado poca atención, difusión y valor, y es que como es su costumbre, este evento también fue aprovechado por el Presidente para lanzar sus acostumbradas consignas, permitiéndose asegurar que Ramos Arizpe ya no es tierra de conquista y de rapacidad, y que en su Gobierno las élites se tendrán que ir acostumbrando a que manden las mayorías, “es necesario destacar que en esta transformación, además del apoyo fundamental del pueblo, hemos contado con la lealtad de la Fuerzas Armadas”, presumió el Mandatario para cerrar la ceremonia conmemorativa del 109 aniversario de la fundación del Ejército Mexicano.
Es triste ver cómo la polarización de la política mexicana puede llegar a manchar u oscurecer nuestras efemérides nacionales, situación que jamás debiera permitirse ningún gobernante, ni para usar el templete para posiciones personales, como tampoco para ignorar o dejar pasar una importante fecha como es esta, y es que, cualquiera de estas acciones es tan insensata y tan egoísta como la misma consigna que hicieron muchos desagradecidos que han tenido el atrevimiento de juzgar a Madero de ingenuo, sin tratar de entender sus acciones… grandes acciones.
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