El día de mañana, 22 de agosto, se celebra el Día Mundial del Folclor, la Organización para la Educación y la Cultura instituyó esta fecha en reconocimiento a esta expresión artística.
A William Jhon Thoms es a quien se atribuye el crédito por haber acuñado el término “folklore” en 1846, cuando envió una carta al Athenaeum, a efecto de utilizar esa palabra compuesta y reemplazar otras utilizadas en esa época como: “antigüedades populares” o “literatura popular”. Thoms escribía artículos para una columna semanal titulada Folk-Lore, y dicho neologismo, expresaba el saber del pueblo conjugando los términos folk (pueblo) y lore (saber).
Folclore, folclor o folklore, se define como “el conjunto de tradiciones, costumbres y manifestaciones artísticas en un pueblo”. Abarca también las creencias, expresiones, leyendas y costumbres populares, que son comunes en una cultura, subcultura o grupo social.
Es importante saber que no todas las manifestaciones populares pueden ser consideradas como folclor, hay distintos criterios acerca de ello. Representa la identidad única y repetible de un pueblo, de carácter anónimo, que encierra saberes y tradiciones transmitidos de generación en generación mediante arte, literatura, música y escultura, y que además debe basarse, en expresiones, creencias, supersticiones y vivencias tradicionales, sin argumentos lógicos y científicos.
En México, la danza, la música y los trajes típicos, son una parte muy significativa de nuestro folclor. Los bailes folclóricos se remontan a siglos atrás, aunque cada región y estado cuenta con distintos tipos, tienen sus orígenes en las tradicionales danzas o rituales ofrecidos a dioses mayas o aztecas.
Con la independencia, los jarabes y sones se tomaron como bandera de identidad en esos años, incorporando sones patrióticos y canciones populares, convirtiéndose, por ejemplo, el zapateado español, en lo que hoy conocemos como jarabe, pero con muchos elementos propios.
La música en México, por su parte, tiene un periodo de fortalecimiento entre las décadas de los 40 a los 70, el mariachi mexicano se convierte en un símbolo nacional.
El término mariachi es de origen incierto, ya que por un lado se atribuye a los indígenas de Techaluta, Jalisco, señalando que el nombre proviene del tablado que usaban para sus bailes; otros antecedentes indican que es la mezcla del castellano, María y coca shi, y se refiere a la adoración que se hacía a María por los habitantes de Cocula, y también se dice que es de origen extranjero y que deviene del francés, de la palabra Marriage, que era la manera en que se designaban a los matrimonios de México.
Lo cierto es que el mariachi se popularizó con el estallido de la Revolución, ya que reflejaba el sentir del pueblo en sus luchas y sus victorias. El traje de charro, que es símbolo del mexicano en todo el mundo y curiosamente este se agregó posteriormente a los grupos musicales, dándoles el aspecto que ahora conocemos, aunque también se le atribuye influencia española.
El color rosa mexicano, ese casi brillante, protagonista en vestidos, fachadas y dulces, es propio de nuestra cultura y tradición hace apenas unos 70 años, convirtiéndose en estandarte para representar parte de nuestra herencia cultural.
En Coahuila conservamos un basto legado de identidad como La Danza de los Kikapús, realizada por integrantes de la etnia que habita en el norte del estado; La Danza del Ojo de Agua, en Saltillo, y qué decir del Sarape. Además de que, contamos con una legislación que protege, fomenta y asegura el derecho a la afirmación de la identidad cultural en el estado.
Por eso, mañana que celebramos el Día Mundial del Folclor, reconozcamos aquellas expresiones culturales que nos unen como comunidad, que reflejan la emoción, pasión y sentimiento y nos unen a nuestras raíces, busquemos la mejor forma de rescatarlas, fomentarlas y transmitirlas.
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